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El 28 de febrero se celebra la festividad de San Leandro de Sevilla, quien fuera arzobispo de la ciudad hispalense durante el siglo VI. Su importancia radica en haber sido el principal artífice de la transición del reino visigodo desde el arrianismo hacia el catolicismo, un proceso que culminó en el año 589 con el III Concilio de Toledo.
Orígenes y formación de una familia de santos
Nacido aproximadamente en el año 534 en Cartagena, San Leandro de Sevilla perteneció a una familia de notable influencia y profunda fe. Fue el hermano mayor de otros tres santos: San Isidoro, quien le sucedería en la sede episcopal; San Fulgencio, obispo de Écija; y Santa Florentina, abadesa de varios conventos. Tras el traslado de su familia a Sevilla, Leandro abrazó la vida monástica, donde destacó por su rigor intelectual y su capacidad de oratoria, cualidades que lo llevaron a ser nombrado arzobispo de Sevilla cerca del año 578.
San Leandro de Sevilla asumió la tarea de educar a las élites visigodas, logrando inicialmente la conversión del príncipe Hermenegildo, hijo del rey, lo que desencadenó un conflicto dinástico y su propio exilio en Constantinopla.
Durante su estancia en la capital del Imperio bizantino, San Leandro de Sevilla entabló una estrecha amistad con el futuro papa San Gregorio Magno. Su experiencia en el extranjero fortaleció su visión de una Iglesia unificada y le proporcionó el apoyo diplomático necesario para su eventual regreso a la península bajo el reinado de Recaredo.
El III Concilio de Toledo y la consolidación de la fe
El punto culminante de la carrera de San Leandro de Sevilla ocurrió en mayo del año 589. Tras la muerte de Leovigildo, el nuevo monarca Recaredo decidió abandonar el arrianismo. Leandro fue el encargado de organizar y presidir el III Concilio de Toledo, un evento histórico donde se proclamó la fe católica como la religión oficial de todo el reino visigodo. Este acto eliminó la barrera legal que impedía los matrimonios mixtos y unificó el sistema jurídico bajo una misma creencia.
En este concilio, San Leandro de Sevilla pronunció su famoso discurso de clausura, conocido como el «Homilía de triumpho ecclesiae», donde celebraba la paz y la concordia de un pueblo finalmente unido. Además, fue el impulsor de la inclusión de la cláusula Filioque en el Credo Niceno en Occidente, subrayando la igualdad del Hijo con el Padre, una medida diseñada específicamente para erradicar los vestigios del pensamiento arriano en la liturgia.
Por qué es santo y por qué el 28 de febrero
San Leandro de Sevilla es venerado por su defensa heroica de la ortodoxia cristiana, su papel fundamental en la evangelización del pueblo visigodo y su vida de santidad personal. Fue canonizado por aclamación popular y ratificado por la tradición eclesial debido a los milagros atribuidos a su intercesión y su impacto duradero en la Iglesia. Su legado es tal que se le otorga el título de Doctor de la Iglesia en la tradición hispana por la profundidad de sus escritos.
La fecha de su festividad, el 28 de febrero, corresponde tradicionalmente a la conmemoración de su fallecimiento en el año 600. Aunque en el actual Martirologio Romano su fecha principal es el 27 de febrero, en España y particularmente en la Archidiócesis de Sevilla, se mantiene el día 28 o se traslada según el calendario litúrgico local para resaltar su figura. Su tumba se encuentra en la Catedral de Sevilla, donde sigue siendo objeto de devoción.
Hoy en día, San Leandro de Sevilla es recordado no solo como un líder religioso, sino como un intelectual que entendió que la unidad cultural y religiosa era el camino hacia la estabilidad social. Su influencia permitió que su hermano menor, San Isidoro, completara la gran obra cultural de la época, las Etimologías, asegurando que el conocimiento clásico no se perdiera durante la transición a la Edad Media.