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El cuerpo de Anderson Troya Suárez, de 18 años, fue localizado en Babahoyo en la vía al Cerro Cacharí, a orillas de un río. El hallazgo ocurrió dos días después de que parte de sus restos fueran encontrados en un parque de la ciudad. La Policía acudió tras recibir el reporte ciudadano sobre la presencia de un cadáver en una zona de difícil acceso.
Agentes policiales acordonaron el área de inmediato. Luego levantaron indicios para esclarecer el crimen. El reporte preliminar indica que el cuerpo se hallaba junto al agua y presentaba signos de descomposición.
Familiares del joven se trasladaron hasta el sitio. Allí confirmaron la identidad gracias a tatuajes característicos. El hallazgo puso fin a una búsqueda angustiante que mantuvo en vilo a la familia.
Impacto del crimen en Babahoyo
El caso estremeció a Babahoyo desde la madrugada del domingo. En esa ocasión, transeúntes alertaron sobre una maleta abandonada junto a un tacho de basura en un parque céntrico. Dentro se encontraba únicamente la cabeza del joven.
Ese hecho impidió a la familia darle sepultura completa. Además, activó un operativo para ubicar el resto del cuerpo. La Policía intensificó patrullajes y diligencias investigativas en distintos sectores del cantón.
Con el hallazgo en la vía al Cerro Cacharí, las autoridades completaron el rastro material del crimen. Sin embargo, la investigación continúa para identificar a los responsables y determinar las circunstancias exactas del asesinato.
Violencia criminal en Babahoyo y contexto
El crimen se suma a otros hechos violentos registrados en Babahoyo en los últimos años. Según cifras oficiales del Ministerio del Interior, la provincia de Los Ríos ha enfrentado un incremento sostenido de muertes violentas vinculadas a disputas criminales.
Aunque las autoridades no han atribuido públicamente este caso a una organización específica, sí confirmaron que recaban evidencias técnicas y testimoniales. La Fiscalía dirige el proceso bajo reserva para no afectar las diligencias.
El dolor de la familia Troya Suárez es profundo. Años atrás, ya habían sufrido la pérdida violenta de otro hijo. Este nuevo episodio reabre heridas y refleja el impacto humano de la violencia en el cantón.
Mientras tanto, la Policía mantiene operativos focalizados y solicita colaboración ciudadana. El caso de Anderson Troya marca otro capítulo doloroso en la realidad de Babahoyo, donde la seguridad continúa siendo una preocupación central.