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El colonche de camarón es una de las joyas de la gastronomía manabita, aunque no tan divulgada. Se trata de un plato que combina el plátano verde, el maní y el camarón.
A diferencia del bolón, el colonche se caracteriza por una consistencia melosa y húmeda, lograda mediante una cocción conjunta que integra los sabores del campo y el mar en una sola olla de barro o sartén profunda.
Ingredientes para el colonche de camarón
Para iniciar la preparación se requieren ingredientes básicos de la despensa manabita: seis plátanos verdes, una libra de camarón fresco, media taza de pasta de maní natural, cebolla colorada, pimiento, ajo, achiote, sal, pimienta y comino al gusto.
La calidad del plato depende directamente de la frescura del marisco y del punto exacto del verde, que preferiblemente debe ser asado para obtener ese aroma ahumado tan característico de la cocina regional.
El secreto está en el refrito y el verde
El primer paso fundamental consiste en asar los plátanos verdes directamente sobre las brasas o en una plancha hasta que estén cocidos pero firmes.
Una vez listos, se deben machacar o majar en un mazo o piedra de moler, evitando que la masa quede demasiado fina; se buscan trozos pequeños que aporten textura. Mientras tanto, se prepara un refrito potente con el achiote, la cebolla, el pimiento y el ajo finamente picados, sazonando con las especias tradicionales.
Una vez que los vegetales estén transparentes, se añade la pasta de maní disuelta en un poco de agua o caldo de camarón. Es vital cocinar esta mezcla a fuego lento hasta que el maní suelte su aceite natural y la salsa espese.
En este punto, se incorporan los camarones limpios, cocinándolos por no más de tres minutos para evitar que su textura se vuelva gomosa, manteniendo así su jugosidad característica.
Unión de sabores y servicio final
El paso final es la integración. Se añade el verde majado a la sartén con la salsa de maní y los camarones. Con la ayuda de una cuchara de palo, se mezcla vigorosamente hasta que el plátano absorba la humedad de la salsa, pero sin secarse por completo.
Si la mezcla se siente muy pesada, se puede rectificar con un chorrito adicional de caldo. El resultado debe ser una masa brillante, suave y profundamente aromática.
Finalmente, se recomienda servir el colonche inmediatamente, decorado con cilantro fresco picado (hierbita).
En los hogares de Manabí, este plato suele acompañarse con una taza de café pasado o un huevo frito, consolidándose como un desayuno reforzado que representa la identidad de una provincia que sabe transformar lo sencillo en algo extraordinario.