Guía Completa para Aliviar el Síndrome IT – La Voz del Altiplano

Quienes nacimos con los intestinos disfuncionales, sabemos de las dolencias cuando probamos alimentos que nos causan malestar. Cuyos síntomas van desde la presencia de gases; dolores abdominales, de cabeza, por nombrar unos cuantos.

Suena contradictorio que los alimentos resulten ser los causantes de molestias a una parte del sistema digestivo. Cuando lo normal radica en que son nutricionales. Este tipo de temas son motivo de plática y los interlocutores suelen decir que es algo psicológico; otros sugieren el consumo exclusivo de vegetales. Sin embargo, en este último grupo alimenticio se encuentran aquellos productos que irritan el colon. 

La Dra. Sue Shepherd y el Dr. Peter Gibson junto con sus colaboradores en la Monash University en Australia acuñaron en 2005 el término FODMAP, Fermentable Oligo-, Di-, Mono-saccharides And Polyols (oligosacáridos, disacáridos, monosacáridos y polioles fermentables). Sirve para clasificar algunos hidratos de carbono fermentables (Zugasti, 2023), los cuales pueden ser causantes de síntomas gastrointestinales en personas con el síndrome de intestino irritable, así como de otros trastornos funcionales. 

Luego de su publicación, la dieta baja en FODMAP empezó a estudiarse, para ser utilizada en el tratamiento de los síntomas en aquellas personas que presentan sensibilidad a esta clasificación.

La lectura científica publicada en la web en diversos formatos establece que prácticamente todas las funciones intestinales se muestran sensibles al estrés. Sucede porque la interacción del aparato digestivo con el sistema nervioso central es permanente. Los científicos denominaron a esta conexión eje intestino-cerebro, que no es otra cosa que la constante comunicación bidireccional entre el sistema nervioso central con el sistema nervioso entérico (intestino).

Cuando ya viene escrito en los genes este tipo de patologías, con el paso de los años vamos entendiendo que el rango de tolerancia hacia los productos alimenticios no es tan amplio. 

Al comer determinados vegetales intolerantes para el colon —en casos extremos—, sucede algo difícil de comprender para muchos: la máquina de moler los alimentos se paraliza. Es el equivalente a cortar la luz, para que no llegue la energía hasta esa parte del cuerpo. Y al dejar de haber sinapsis, empiezan por desconectarse otras áreas cerebrales, en intervalos cortos. Esta incomunicación seguirá creciendo. 

Algo que no se debe olvidar es el estrés, porque acelera la presencia de enfermedades, ralentiza los procesos biológicos, y por consiguiente, abona el camino para que las células se multipliquen desordenadamente.

Particularmente creo, que muchos tipos de cánceres o síndromes desconocidos tienen sus orígenes en el desequilibrio de la microbiota intestinal. El tiempo y los estudios irán desvelando las causalidades.

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