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Olores fétidos y aguas negras que se filtran por debajo de la calzada han convertido la playa Piedra Larga en un foco de insalubridad, afectando gravemente a la población y a los dueños de bares y restaurantes en este punto turístico de la ciudad.
Ángel López, presidente de la Asociación de Propietarios de Bares y Restaurantes de Piedra Larga, explicó: «Tenemos casi dos años y medio con este problema. Las aguas servidas provienen de la parte alta, donde está la industria atunera Fresh Fish Ecuador y se construyen nuevas urbanizaciones. La estación de bombeo no tiene capacidad para evacuar todo y rebosa constantemente».
Más reboses desde hace tres meses
López detalló que los reboses se intensificaron hace tres meses tras la conexión de la fábrica a la estación. «Antes recibíamos hasta 2.000 visitantes cada fin de semana; ahora no llegamos ni a 200. La gente no puede comer por el olor y los perjudicados no solo somos nosotros como dueños de locales, sino toda la ciudad por la contaminación del mar», añadió.

Steven Macías, de otro de los locales afectados, explicó que la calzada presenta hundimientos y socavones debido a las filtraciones. «El otro día un carro cayó en un hueco; taparon el tubo, pero ahora sale por todos lados», agregó Macías. En Piedra Larga, los 8 locales turísticos de la zona, han experimentado que la economía se ha desplomado. «Pocas personas o casi nadie nos visita por los malos olores y el río de agua servida que atraviesa el sector», señaló.
Los denunciantes insisten en que la estación de bombeo municipal no da abasto con las nuevas conexiones industriales y urbanizaciones. «Las aguas van directo al mar y afectan la playa», afirmó López.
Empresa niega responsabilidad
Roque Moreira, biólogo y responsable ambiental de Fresh Fish Ecuador, negó responsabilidad: «Tenemos tratamiento con bacterias propias y parámetros dentro de la norma ambiental. Hemos sido visitados por el Ministerio del Ambiente, Epam y Municipio; todos han confirmado que no contaminamos. No tenemos lagunas estancadas», sostuvo.
Según Moreira, el problema actual es una cuestión técnica que le corresponde a la Epam. Él recordó que una ordenanza estableció que todas las empresas y hoteles que manejen altos volúmenes de agua se conecten a la red pública y al mismo tiempo en esa conexión se instale un medidor para tener un control de las descargas de agua. «Si hay alguna falla en la conexión, ya no es responsabilidad nuestra. No es que no nos importe, pero si la estación de bombeo es ineficiente, antitécnica o no tiene la capacidad, la Epam tiene la competencia en ese tema», apuntó.
Moreira indicó que la empresa tiene ciertos horarios para descargar. Esta empresa se conectó a la red pública desde hace tres o cuatro meses aproximadamente.
Pronunciamiento de la EPAM
Sobre el tema el gerente general de Aguas de Manta, Luis García, indicó que actualmente existe un rebose que se ha generado en la parte superior de la estación debido a que la bomba 75HP del sector sufrió una avería, lo cual redujo su eficiencia. Agregó que como EPAM realizan acciones paliativas alternando con las otras bombas de las otras estaciones para poder controlar los caudales.
Adicionalmente dijo que el socavón que se observa en la calle es producto de un tramo de una tubería que en algún momento existió. García se refiere a una tubería de 1.200 milímetros, que es la que conduce las aguas lluvias hacia el mar. «Ya hemos conseguido una tubería de 1.200 milímetros para poder colocarla en este espacio», acotó.