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La llegada de la etapa invernal trae consigo la intensificación de las labores de control y mantenimiento del arbolado en Manta. El área de Parques y Jardines del Municipio se ejecuta una serie de podas a lo largo de la ciudad, un trabajo que, aunque a veces genera «alteración ciudadana», se realiza con el objetivo de prevenir daños en la infraestructura pública y evitar colapsos en el sistema eléctrico.
Flavio Laz, del área de Parques y Jardines, explicó que el trabajo de este miércoles 28 de enero del 2026 se centra en una poda de control de la especie de árbol conocida como Nin, cuyas raíces son «bastante invasivas». «Hoy se procedió al retiro total de un ejemplar que estaba afectando directamente la estructura de un centro de carácter religioso y comunitario», dijo.
Coordinación y criterios técnicos
La decisión de talar o podar un árbol no es unilateral. Laz indicó que el departamento actúa en constante comunicación con el Departamento de Calidad Ambiental, garantizando un proceso respetuoso de la normativa ecológica. «Analizamos los casos y con el aval respectivo se retira el árbol de este cordón», explicó.
La tala del árbol se realizó en la avenida 32 entre calles 12 y 14, junto a la cancha de Santa Martha.
El resto de los árboles en ese sector recibirán una poda semidrástica, un término técnico que describe el control de sus niveles para «frenar la erosión del suelo y el desarrollo radicular». El objetivo principal de estos cortes es salvaguardar la seguridad. «En el casco urbano tenemos que entender que tenemos a veces los choques de la especie que ya en su momento fue sembrada, pero la cual tenemos que seguirla manteniendo, respetándola como tal», señaló, añadiendo que se cortan las estructuras para «evitar justamente estos colapsos de circuitos eléctricos», especialmente cuando el cableado «roza con las ramas».
Estos trabajos se extienden a varios puntos de la ciudad, abarcando zonas céntricas, rurales y todos los barrios, con mayor énfasis al inicio de la etapa invernal debido al riesgo que implica el peso del agua sobre las ramas, lo que puede provocar que se «desgajen», y en verano, por la presión del viento.
El dilema del desacuerdo comunitario
Una de las mayores dificultades que enfrenta el equipo de 42 personas que componen el área de Parques y Jardines es la percepción ciudadana. Flavio Laz reconoce que a veces intervienen tarde, y otras veces deben enfrentar el malestar de vecinos que creen erróneamente que «matamos los árboles».
Otro punto de fricción es el destino de los restos de la poda. Si bien los troncos y ramas se clasifican y son enviados a una celda determinada en el botadero municipal, es común que algunas personas que hacen carbón se beneficien de ellos, llevándose la leña. Ante esto, el funcionario hizo un llamado a la comprensión.
El total de personal dedicado a esta labor, distribuido en varios espacios que se atienden a lo largo de Manta, asciende a 42 personas.