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Un equipo internacional de paleontólogos identificó una nueva especie de minidinosaurio. El Foskeia pelendonum, que vivió hace aproximadamente 125 millones de años en lo que hoy es el norte de España (Burgos).
Con apenas medio metro de longitud total y 25-30 cm de altura —comparable al tamaño de un pollo—, este ornitópodo herbívoro presenta un cráneo inesperadamente avanzado que obliga a replantear las relaciones evolutivas dentro del grupo de los rabdodomorfos y los ornitópodos europeos.
Lo descubierto
Los fósiles de Foskeia pelendonum fueron descubiertos principalmente en 1998 en el yacimiento de Vegagete, dentro de la Formación Castrillo de la Reina (provincia de Burgos, España), con hallazgos adicionales en años posteriores.
La mayor parte de los restos los recolectó Fidel Torcida Fernández-Baldor, del Museo de Dinosaurios de Salas de los Infantes, quien desde el principio reconoció la excepcional pequeñez de los huesos.
Estudio fue publicado
El estudio, publicado en la revista Papers in Palaeontology (enero-febrero 2026), fue liderado por el paleontólogo Paul-Emile Dieudonné, de la Universidad Nacional de Río Negro (Argentina), y contó con la participación de especialistas como Penélope Cruzado-Caballero (Universidad de La Laguna, España), Koen Stein (Vrije Universiteit Brussel, Bélgica) y Fidel Torcida Fernández-Baldor, entre otros.
Los restos corresponden a al menos cinco individuos de diferentes etapas ontogenéticas. Inicialmente se pensó que se trataba de juveniles debido al tamaño, pero análisis histológicos de la microestructura ósea —supervisados por Koen Stein— confirmaron que al menos uno era un adulto sexualmente maduro.
Descubrimiento craneal
Lo más destacado del descubrimiento es la anatomía craneal de Foskeia. A pesar de su tamaño reducido, presenta características derivadas y complejas en dientes, mandíbula y cráneo que indican un modo de alimentación novedoso.
La paleontóloga Penélope Cruzado-Caballero afirmó: «Su anatomía es extraña precisamente de una manera que obliga a replantear los árboles evolutivos». El análisis posiciona a Foskeia como el rabdodomorfo más antiguo conocido, cerca de las raíces del grupo Rhabdodontidae, característico de Europa durante el Cretácico.
Esta posición filogenética llena un vacío de unos 70 millones de años en la evolución de los ornitópodos europeos y sugiere que muchos linajes de herbívoros pudieron originarse a partir de formas pequeñas que, con el tiempo, aumentaron de tamaño.
El valor de los dinosaurios
Paul-Emile Dieudonné destacó: «Lo más interesante es que demuestra que todavía queda mucho material fósil por encontrar y que la mayoría provendrá de minidinosaurios». Los restos diminutos son más frágiles y fragmentados, lo que dificulta su preservación y descubrimiento, pero también revela una mayor diversidad de lo pensado en estos grupos.
Koen Stein añadió que Foskeia probablemente se encuentra entre los dinosaurios más pequeños conocidos de Europa, y posiblemente del mundo en su época. Su pequeño tamaño habría sido una ventaja adaptativa: «Los rabdodomorfos eran probablemente muy pequeños desde el principio, lo que les permitió escapar de los depredadores buscando escondites rápidamente, en lugar de correr largas distancias».
En cuanto a su locomoción, los juveniles probablemente se desplazaban a cuatro patas, mientras que los adultos adoptaban una postura más bípeda.
Contexto paleontológico
Oskeia pelendonum pertenece al clado Ornithopoda (dinosaurios herbívoros con pies de ave) y al subgrupo Rhabdodontomorpha. El nombre del género deriva del griego «fos» (ligero) y «skei» (de «boskein», forrajear), aludiendo a su cuerpo liviano y hábitos alimenticios.
El nombre específico pelendonum honra a los Pelendones, un pueblo celtíbero que habitó la región del alto Duero.El hallazgo refuerza la idea de que la evolución experimentó radicalmente tanto en tamaños grandes como pequeños. Como señaló Dieudonné, «el futuro de la investigación en dinosaurios dependerá de prestar atención a lo humilde, lo fragmentario y lo pequeño».