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La especialista en Neurología del Hospital Quirónsalud San José, Lucía Vidorreta, advirtió que el cuidado del cerebro no depende de suplementos ni ejercicios milagrosos, sino de hábitos como dormir bien, mantener una alimentación equilibrada, realizar actividad física y estimular la mente, prácticas respaldadas por evidencia científica.
Hábitos sostenidos, no soluciones rápidas
Vidorreta subrayó que el cerebro cambia durante toda la vida, lo que representa una oportunidad para fortalecerlo mediante conductas saludables. Según indicó, pequeños cambios sostenidos en el tiempo generan un impacto significativo en la función cognitiva.
«La ciencia nos demuestra que el cerebro se cuida con hábitos, no con modas», señaló la especialista, quien insistió en la importancia de revisiones preventivas en consulta de Neurología como parte del cuidado integral.
Entre las recomendaciones principales mencionó dormir adecuadamente, hacer ejercicio físico de forma habitual, aprender cosas nuevas, mantener relaciones sociales activas y seguir un patrón de alimentación equilibrado.
Dormir bien y hacer ejercicio
De acuerdo con la neuróloga, el sueño cumple funciones esenciales en la salud cerebral. Durante el descanso nocturno se consolidan recuerdos, se eliminan desechos metabólicos y se regula la función emocional.
«Hay estudios que concluyen que dormir poco y mal de forma crónica se asocia a peor memoria y mayor riesgo neurológico», explicó Vidorreta, enfatizando que la calidad y duración del sueño influyen directamente en el rendimiento cognitivo.
En cuanto a la actividad física, destacó que el ejercicio regular mejora el flujo sanguíneo cerebral, estimula la neurogénesis y reduce el riesgo de deterioro cognitivo y demencia. Indicó que incluso caminar a buen ritmo ya aporta beneficios, según estudios poblacionales.
Estimulación cognitiva y vida social
La especialista también recomendó mantener el cerebro activo mediante aprendizaje desafiante. Actividades como estudiar idiomas, practicar música o adquirir nuevas habilidades contribuyen a fortalecer las redes neuronales.
El cerebro, explicó, responde positivamente a los cambios de rutina y a la exposición constante a nuevos estímulos intelectuales.
Asimismo, resaltó la importancia de las relaciones sociales. La interacción con otras personas activa múltiples redes cerebrales y ayuda a reducir el estrés. En contraste, la soledad se asocia con un mayor riesgo de deterioro cognitivo, según investigaciones citadas por la experta.
Alimentación equilibrada y uso responsable de suplementos
En materia de nutrición, Vidorreta aclaró que no existen alimentos «mágicos» para la memoria, pero sí patrones alimentarios saludables. Recomendó una dieta variada con abundantes frutas, verduras y pescados, además de evitar ultraprocesados y consumo excesivo de azúcar.
Indicó que los suplementos solo son útiles cuando existe un déficit demostrado médicamente. «La ciencia no respalda la ingesta de pastillas ‘para la memoria’ sin indicación médica», afirmó.
También advirtió que la práctica aislada de juegos mentales sin cambios en el estilo de vida no sustituye un enfoque integral de salud cerebral.
En conjunto, las recomendaciones se centran en la constancia y en la adopción de hábitos saludables validados por la evidencia científica como estrategia para preservar la función cognitiva a lo largo de la vida.