El Municipio de Portoviejo está obligado a proteger los nuevos vehículos adquiridos para la recolección de desechos. No basta con comprarlos; es imprescindible garantizar su cuidado y mantenimiento permanente, porque fueron financiados con recursos de la ciudadanía. Se trata de bienes públicos que deben servir por años y no convertirse en símbolos de improvisación o descuido.
La compra de seis recolectores y otras unidades busca mejorar el servicio en zonas urbanas y rurales. La inversión proviene de una contribución especial cobrada a propietarios de predios. Ese antecedente impone mayor responsabilidad. Cada dólar salió del esfuerzo ciudadano. Por tanto, la administración municipal debe asegurar un plan técnico de mantenimiento preventivo y correctivo que evite daños prematuros y gastos mayores.
La experiencia demuestra que muchas flotas públicas se deterioran por falta de repuestos oportunos y controles adecuados. También influye el uso indebido. Los trabajadores a cargo deben asumir que estos vehículos son su herramienta diaria y patrimonio colectivo. Cuidarlos es proteger su empleo y la calidad del servicio.
La eficiencia no termina en la compra, empieza allí. Si el Municipio quiere resultados sostenibles, debe administrar con disciplina.