El Gobierno de Ecuador anunció que Santo Domingo de los Tsáchilas será una de las provincias donde regirá el toque de queda entre el 15 y el 30 de marzo de 2026, dentro de la estrategia estatal para enfrentar al crimen organizado.
Aunque la provincia no lidera los índices de violencia en el país, especialistas en seguridad y datos policiales coinciden en que su inclusión responde a su importancia estratégica para las bandas dedicadas al narcotráfico, extorsión y sicariato, que disputan el control territorial de este corredor vial del país.
Santo Domingo de los Tsáchilas: un territorio clave en la ruta criminal
Santo Domingo de los Tsáchilas ocupa una posición geográfica particular dentro del país. La provincia conecta la Sierra con la Costa y limita con Esmeraldas, Manabí, Los Ríos, Pichincha y Cotopaxi, lo que la convierte en un punto de tránsito para mercancías, comercio y también para actividades ilícitas.
De acuerdo con el experto en seguridad y expolicía de inteligencia Kléber Carrión, esta ubicación ha convertido históricamente a la provincia en un nodo estratégico para el narcotráfico.
Carrión explica que Santo Domingo de los Tsáchilas como un punto donde las estructuras criminales dividen las rutas hacia diferentes destinos del país.
Según su análisis, los cargamentos que ingresan desde el norte del país o desde la frontera colombiana pueden pasar por Santo Domingo de los Tsáchilas y luego dirigirse hacia Manabí, Esmeraldas o Guayas, dependiendo del destino final.
Para el especialista, esa condición explica por qué distintos grupos buscan dominar el territorio.
En palabras de Carrión, Santo Domingo de los Tsáchilas se convirtió en el «ombligo del Ecuador» también para las estructuras criminales, ya que quien controle esta zona puede administrar el paso de droga hacia distintos puertos y corredores logísticos.
La presencia histórica de Los Choneros
Históricamente, una de las primeras estructuras delictivas que consolidó presencia en Santo Domingo de los Tsáchilas fue Los Choneros, una organización criminal que surgió en Manabí a finales de la década de 1990.
El grupo fue creado por Jorge Véliz España, alias «Teniente España», quien dio origen al nombre de la organización y que posteriormente expandió su influencia hacia varias provincias del país.
Durante los primeros años del 2000, Los Choneros lograron consolidar rutas de narcotráfico y extender su presencia hacia Santo Domingo de los Tsáchilas, Los Ríos, Guayas y Pichincha.
El grupo también fue vinculado a extorsión, secuestro, sicariato y microtráfico, además de mantener vínculos con redes internacionales del narcotráfico.
Uno de los episodios que marcó la historia criminal de la provincia ocurrió en 2007, cuando alias «Teniente España» fue asesinado en Santo Domingo de los Tsáchilas durante una disputa con Los Queseros, su principal rival.
Tras su muerte, el liderazgo del grupo fue asumido por Jorge Luis Zambrano, alias «Rasquiña», quien fortaleció la estructura criminal hasta su asesinato en 2020 en la ciudad de Manta.
Luego, el liderazgo de Los Choneros pasó a manos de Adolfo Macías Villamar, alias «Fito», considerado uno de los principales cabecillas del crimen organizado en Ecuador. «Fito» guarda prisión en Estados Unidos.
El surgimiento de R7 en Santo Domingo de los Tsáchilas
Con el paso de los años, la estructura criminal comenzó a fragmentarse. Una de las divisiones más conocidas fue la aparición de Los R7, una banda que surgió a partir de una escisión vinculada inicialmente a Los Choneros.
Este grupo tuvo presencia significativa en Santo Domingo de los Tsáchilas, Los Ríos y Manabí, y fue identificado por las autoridades como una organización involucrada en tráfico de drogas, sicariato y actividades delictivas asociadas al control territorial.
El líder de esta estructura fue Freddy Anchundia, quien posteriormente murió en la cárcel mientras cumplía condena.
Tras su muerte, la organización perdió cohesión y en algunos reportes de inteligencia comenzó a identificarse simplemente como «Los R», lo que evidenció el debilitamiento del grupo.
Este proceso abrió espacio para que otras organizaciones criminales intentaran expandirse hacia Santo Domingo.
El avance de Los Lobos y la disputa territorial
Uno de los grupos que más ha intentado ganar influencia en Santo Domingo de los Tsáchilas es Los Lobos, una organización criminal que se expandió desde la provincia de Los Ríos hacia otras zonas del país.
Según reportes de seguridad y análisis policial, este grupo ha incrementado su presencia en territorios estratégicos vinculados al narcotráfico.
Carrión explica que el debilitamiento de estructuras como R7 facilitó que Los Lobos comenzaran a avanzar hacia Santo Domingo de los Tsáchilas, lo que generó nuevas disputas criminales.
La pugna territorial entre Los Lobos y Los Choneros es actualmente una de las principales tensiones en la estructura criminal de la provincia.
En algunos casos, estos grupos operan mediante células o subestructuras que ejecutan delitos como sicariato, extorsión y tráfico de drogas.
Tiguerones y otras estructuras criminales
El mapa del crimen organizado en Ecuador también incluye a Los Tiguerones, una organización que ha mantenido presencia en distintos territorios del país.
En el contexto de Santo Domingo de los Tsáchilas, algunas investigaciones de seguridad indican que esta banda ha mantenido vínculos o alianzas temporales con otras estructuras, dependiendo de las disputas territoriales.
Además de estos grupos, informes policiales también han señalado la presencia de Comandos de la Frontera, una estructura criminal asociada a redes transnacionales que operan en zonas cercanas a la frontera norte del país y que se lo vinculó con propiedades allanadas en Santo Domingo de los Tsáchilas.
La presencia de múltiples organizaciones ha generado un escenario de fragmentación criminal, donde distintos grupos compiten por el control de rutas, territorios y economías ilegales.
Violencia y cifras recientes en Santo Domingo de los Tsáchilas
Los datos de violencia reflejan que Santo Domingo de los Tsáchilas mantiene niveles menores que otras provincias del país, aunque con un incremento progresivo en los últimos años.
Durante 2025, la provincia registró 162 muertes violentas, según cifras recopiladas por autoridades y Diario Centro.
En lo que va de 2026, el registro preliminar alcanza 17 asesinatos, con una concentración importante en el cantón La Concordia.
Sin embargo, especialistas señalan que las cifras de homicidios no reflejan completamente el rol estratégico de la provincia dentro del mapa criminal.
Para Carrión, el interés de las bandas no se limita a la violencia directa, sino al control de rutas logísticas y puntos de distribución.
Ese escenario explica por qué Santo Domingo de los Tsáchilas ha adquirido protagonismo dentro de la arquitectura criminal del país.
El trasfondo del toque de queda
La inclusión de Santo Domingo de los Tsáchilas dentro del toque de queda anunciado por el Gobierno se entiende, en parte, por esa lógica territorial.
Aunque otras provincias registran mayores niveles de violencia, la provincia es vista como un punto de disputa clave entre organizaciones criminales.
Para los analistas de seguridad, controlar Santo Domingo de los Tsáchilas implica dominar un corredor estratégico para el movimiento de droga, armas y recursos ilícitos.
En ese contexto, la provincia se convirtió en uno de los territorios donde las autoridades buscan intervenir para debilitar la estructura operativa de las organizaciones criminales.