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La tranquilidad de la tarde de este viernes13 de marzo se vio interrumpida súbitamente en el cantón Jaramijó, específicamente en el barrio Eloy Alfaro. Pasadas las 16h00, una ráfaga de disparos alertó a los residentes de una vivienda del sector, quienes de inmediato buscaron refugio ante el violento ataque armado. Según los primeros reportes de los testigos presenciales, la intensidad de los balazos generó un ambiente de terror absoluto entre los vecinos, quienes poco después escucharon los gritos desesperados de quienes se encontraban en el lugar de los hechos.
En el sitio del suceso fue identificado el ciudadano Hugo Vicente Pin Ríos, de aproximadamente 52 años de edad, quien lamentablemente se convirtió en la víctima fatal de este nuevo episodio de sangre en Jaramijó. El cuerpo del occiso quedó en el interior del inmueble donde se registró el ataque, mientras que los moradores, aún consternados, relataron que en esta ocasión el hombre no tuvo oportunidad de escapar de sus verdugos. Tras el cese del fuego, los pedidos de auxilio no se hicieron esperar, movilizando a los habitantes del sector Eloy Alfaro en un intento por socorrer a los afectados.
Antecedentes de un ataque previo
Es importante destacar que Hugo Pin Ríos ya había estado en la mira de la delincuencia en el pasado reciente dentro del mismo cantón Jaramijó. El pasado 14 de febrero de 2026, el hoy fallecido logró salir con vida de un primer atentado violento mientras se movilizaba en un vehículo. En aquella fecha, el ataque ocurrió en la vía que conduce precisamente hacia el barrio Eloy Alfaro, resultando con varios impactos de proyectiles que obligaron a su traslado urgente hasta el hospital Rodríguez Zambrano, ubicado en la ciudad de Manta, donde recibió atención médica.
Sin embargo, en este segundo evento reportado en Jaramijó, la suerte de Pin Ríos fue distinta, ya que los sicarios lograron cumplir su objetivo de acabar con su vida. Durante la incursión armada de este jueves, no solo se registraron bajas fatales, sino que también hubo daños colaterales que afectaron a otras personas presentes. En el ataque, al menos dos ciudadanos resultaron heridos, identificados preliminarmente como una pareja conformada por Patricia y Juan Mero. Ambos fueron atendidos por unidades de emergencia y trasladados en una ambulancia bajo un estricto resguardo policial hacia una casa de salud para ser intervenidos.
Investigaciones y presencia policial
Tras recibir la alerta del atentado en Jaramijó, diversos agentes de la Policía Nacional se desplazaron de forma inmediata hacia la zona del conflicto. Los uniformados procedieron a realizar el acordonamiento preventivo de la zona para preservar la escena del crimen y evitar que se contaminaran las pruebas. El personal de criminalística inició rápidamente la recolección de indicios balísticos y otras evidencias que serán fundamentales para el proceso de investigación que busca esclarecer las motivaciones detrás de este crimen que conmociona a la provincia.
Hasta el cierre de la presente edición, la condición médica de los heridos evacuados desde Jaramijó permanece como desconocida, mientras las autoridades mantienen la reserva del caso. Sobre los responsables del hecho, todavía no se ha logrado precisar si los agresores utilizaron una motocicleta o un vehículo cerrado para realizar su rápida fuga tras el tiroteo. Asimismo, las autoridades policiales confirmaron que, pese a los operativos desplegados en los alrededores del barrio Eloy Alfaro, no se han reportado detenciones inmediatas relacionadas con este acto de sicariato.
Escalada de violencia en Manabí
Este nuevo crimen en Jaramijó se suma a una preocupante violencia que azota a toda la provincia de Manabí, donde los ajustes de cuentas se han vuelto recurrentes. La situación es crítica no solo en este cantón, sino también en las jurisdicciones vecinas de Montecristi y Manta, donde se concentran gran parte de los sicariatos registrados en los últimos meses. Las estadísticas oficiales son alarmantes, señalando que en lo que va del presente año, este distrito ya contabiliza un total de 92 muertes violentas, reflejando una crisis de seguridad sin precedentes.
Ante la inseguridad reinante, la comunidad de Jaramijó ha manifestado su profunda preocupación y ha elevado una exigencia formal a las autoridades gubernamentales. Los ciudadanos solicitan una mayor presencia policial en los barrios considerados como puntos críticos y demandan acciones contundentes que permitan frenar el avance de la delincuencia organizada. El temor se ha apoderado de las familias del cantón Jaramijó, quienes esperan que las investigaciones sobre la muerte de Pin Ríos den resultados prontos y eficaces para devolver la paz a sus calles.