Una creciente súbita del río, registrada el jueves a las 16h30, destruyó viviendas y bienes en Río Santo, parroquia Ricaurte del cantón Chone, afectando a varias familias tras un aumento repentino del caudal.
La tarde del jueves 12 de marzo quedó marcada en la memoria de los habitantes de Río Santo, una comunidad rural golpeada por una inundación repentina.
En cuestión de minutos, la creciente descendió con fuerza, arrastrando lodo, escombros y árboles, transformando el paisaje en un escenario de devastación.

Lo que tomó décadas de trabajo para construirse desapareció bajo el agua en un lapso muy corto, dejando viviendas destruidas y familias desplazadas.
Testimonio de una sobreviviente
Inés del Carmen Chila, de 64 años, recuerda con temor las 16h30 del jueves, cuando el agua comenzó a ingresar violentamente a su vivienda.
«De un momento a otro se vino la creciente. Ya no podía salir de mi casa; me sacaron casi arrastrando porque la correntada era demasiado fuerte», relató.

La mujer de Río Santo perdió prácticamente todo. Su vivienda y la casa de su hijo, una construcción de 72 metros cuadrados, quedaron destruidas por la fuerza del agua.
Pérdidas totales en vivienda y animales
En el terreno apenas permanece en pie el área de la cocina. El resto de la vivienda desapareció entre lodo, palizadas y escombros.
Las pertenencias también se perdieron. Colchones, camas y objetos personales quedaron enterrados tras la inundación que golpeó a la comunidad.
«Perdí mis animales. Se me fueron como 80 gallinas, tres chanchos y varias reses», lamenta la mujer mientras observa lo que quedó de su hogar.
Familias desplazadas por la emergencia
Actualmente, Inés duerme donde vecinos o conocidos pueden darle posada, sin una vivienda fija tras el desastre natural.
La preocupación aumenta porque aún resta alrededor de un mes y medio de temporada invernal, lo que mantiene el temor por nuevas crecientes.
«Anoche dormí aquí a la buena de Dios. Si él me dejó salir con vida, seguiré apelando a su misericordia», expresó.
Una lucha por sobrevivir
Para Calixto Vélez Párraga, la inundación también significó un momento extremo de supervivencia mientras el nivel del agua seguía aumentando.
El hombre tuvo que nadar y sostenerse de las paredes para evitar ser arrastrado por la corriente mientras buscaba a su esposa.
«Al final la vi en la loma con mi hija menor. Ellas se habían puesto a salvo», recordó aliviado, aunque la pérdida económica es considerable.
Taller destruido y pérdidas económicas
Calixto perdió no solo su vivienda, sino también su principal fuente de ingresos como cerrajero y carpintero.
En su taller tenía maquinaria, herramientas y madera valorada en aproximadamente 28.000 dólares, que planeaba usar para proyectos turísticos en la zona.
«Se me fueron congeladores, refrigeradores, herramientas y madera que iba a usar para arreglar el sector turístico a orillas del río», explicó.
Intentos por recuperar herramientas
Tras la inundación, el artesano ha intentado remover el lodo para rescatar parte de su equipo de trabajo.
Sin embargo, muchas de las herramientas utilizadas en cerrajería y ebanistería han quedado dañadas por el agua y el barro.

La pérdida representa un golpe directo para su economía familiar y para los proyectos que tenía previstos para la temporada turística.
Evaluación de daños en la zona
Verónica Bravo, presidenta del GAD Parroquial de Ricaurte, ha recorrido la comunidad para evaluar la magnitud del desastre.
La dirigente confirmó que la zona lleva cinco días sin energía eléctrica, situación que complica la recuperación de las familias afectadas.
Las autoridades trabajan con la empresa eléctrica para restablecer el servicio en el menor tiempo posible.
Problemas en el cauce del río
Según Bravo, el río cambió su comportamiento en la parte alta de la cuenca tras la creciente.
El cauce se bifurcó, formando dos corrientes de agua que continúan erosionando el terreno en varios sectores.
Esta situación técnica representa un riesgo adicional para las viviendas que aún permanecen cerca de la ribera.
Trabajos urgentes y apoyo comunitario
Las prioridades actuales incluyen reabrir vías bloqueadas por el lodo, utilizando maquinaria de la prefectura provincial.
El objetivo es permitir el ingreso de cuadrillas eléctricas que deben instalar alrededor de 20 postes nuevos para restablecer el servicio.
También se solicitó apoyo a la Universidad Católica para brindar asistencia psicológica a los habitantes afectados por el trauma del desastre.
Viviendas destruidas en la comunidad
Además de las casas de Inés y Calixto, otras dos viviendas fueron arrasadas cerro arriba por la fuerza del agua.
Una cuarta vivienda permanece sepultada parcialmente por un deslave, lo que agrava la situación de la comunidad.
Las autoridades locales consideran urgente devolver el río a un solo cauce y construir obras de amurallamiento para evitar nuevas tragedias.
Una comunidad que intenta levantarse
Mientras continúan los trabajos de evaluación y limpieza, los habitantes buscan apoyo entre vecinos y familiares.
En medio de la devastación, la comunidad mantiene su fe en la Capilla de Todos los Santos, símbolo tradicional del sector.
Desde ese punto, los habitantes de Río Santo intentan reorganizarse para reconstruir lo perdido tras la creciente.
Con información de César Vélez