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El Real Madrid selló su pasaporte a los cuartos de final de la Champions League 2025-26 tras asaltar el Etihad Stadium con una victoria 1-2 sobre el Manchester City. Amparados en la renta de 3-0 obtenida en la ida, los dirigidos por Álvaro Arbeloa gestionaron con oficio un partido que se puso de cara temprano y que terminó por confirmar la jerarquía blanca en territorio inglés.
El guion del encuentro cambió drásticamente en los primeros quince minutos. Tras un inicio de asedio «cityzen», donde Rodri Hernández y Tijani Reijnders amenazaron con romper el muro madrileño, surgió la figura de Vinícius Júnior.
El brasileño, en una galopada por la izquierda, remató al poste y, en el rebote, Bernardo Silva detuvo el balón con la mano bajo palos. Tras la revisión del VAR, el portugués fue expulsado y el colegiado señaló la pena máxima. El propio ‘Vini’ asumió la responsabilidad y, con temple, marcó el 0-1 para poner un global de 4-0 que parecía definitivo.
Resistencia blanca y el factor Courtois
Pese a la inferioridad numérica, el equipo de Pep Guardiola no bajó los brazos. Thibaut Courtois volvió a vestirse de héroe con paradas de antología, destacando un mano a mano ante Erling Haaland justo antes del descanso. Sin embargo, la insistencia local tuvo premio cuando el propio Haaland aprovechó un balón suelto en el área pequeña para firmar el 1-1 momentáneo.
La nota preocupante para los merengues llegó tras el descanso: una sobrecarga en el aductor obligó a Courtois a abandonar el campo, permitiendo el ingreso de Andriy Lunin, quien respondió con solvencia ante la presión asfixiante de un City que vio cómo el árbitro les anulaba dos tantos por fuera de juego.
Sentencia brasileña y mirada al Bayern
Con el Manchester City volcado al ataque, los espacios aparecieron para el contragolpe.
El regreso de Kylian Mbappé, tras un mes de ausencia, dio oxígeno al ataque, pero fue nuevamente Vinícius Júnior quien puso la puntilla.
En el tramo final, el brasileño aprovechó un centro quirúrgico de Aurélien Tchouaméni para batir a Donnarumma y firmar su doblete particular, sellando el 1-2 definitivo (1-5 global).
Con este resultado, el Real Madrid se sitúa entre los ocho mejores de Europa y espera, previsiblemente, al Bayern Múnich en unos cuartos de final que prometen paralizar el continente. La mística blanca sigue intacta.