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En una intervención militar de control se decomisó de objetos prohibidos de la cárcel cantón Sucre, Bahía de Caráquez.
Esto como parte de la estrategia para reforzar la seguridad en centros penitenciarios, prevenir actividades ilícitas desde el interior y desarticular posibles redes delictivas que operen desde estos recintos.
Operación militar
La operación se llevó a cabo en el CRS Masculino, un recinto de privación de libertad ubicado en la zona costera norte de Manabí. Efectivos de la Fuerza de Tarea 21 «Centro» realizaron un registro minucioso en pabellones y áreas comunes, identificando y decomisando diversos objetos no autorizados.
Se decomisaron 6 teléfonos celulares, varios metros de cableado eléctrico, combos de madera, pipas (artesanales, comúnmente asociadas al consumo de sustancias) y rollos de hilo (utilizados frecuentemente para actividades ilícitas como comunicación clandestina o confección de elementos prohibidos).
Estos elementos representan riesgos para la seguridad interna del penal y facilitan la coordinación de actividades delictivas desde el interior hacia el exterior. La intervención se ejecutó de manera coordinada con las autoridades penitenciarias, respetando protocolos establecidos para minimizar alteraciones en el orden del centro.
Intervención en centros carcelarios
Los centros de privación de libertad en Ecuador, especialmente en provincias como Manabí, han sido focos de preocupación por la presencia de objetos prohibidos que permiten el mantenimiento de estructuras criminales.
En 2025 y los primeros meses de 2026, las Fuerzas Armadas han intensificado operativos CAMEX (Control de Armas, Municiones y Explosivos) y revisiones en cárceles, con decomisos recurrentes de celulares, cargadores, sustancias sujetas a fiscalización, armas blancas y artefactos eléctricos improvisados.
En Manabí, recintos como el número 3 en Bahía de Caráquez y el número 4 en Portoviejo han sido intervenidos múltiples veces. Estas acciones responden al estado de excepción prorrogado y a la política nacional de recuperación del control penitenciario, que busca cortar comunicaciones ilícitas y evitar que las prisiones funcionen como centros de mando para el crimen organizado.
Intervención militar
Las Fuerzas Armadas enfatizan que estas intervenciones forman parte de un plan integral para debilitar las redes delictivas que operan desde los centros de reclusión. El decomiso de celulares y elementos de conexión (como cables y hilos) impide la coordinación de extorsiones, sicariatos y tráfico desde el interior.
Las pipas y otros artefactos artesanales alertan sobre posibles consumos internos que agravan la convivencia y la disciplina penitenciaria.