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La situación hídrica en el Ecuador presenta nuevos desafíos técnicos durante este primer fin de semana de abril. Según los reportes oficiales de la Corporación Eléctrica del Ecuador (CELEC EP), el embalse Mazar ha registrado una cota de 2136.85 metros sobre el nivel del mar (m.s.n.m.) a las 21:00 de este sábado 4 de abril de 2026. Esta cifra revela una tendencia preocupante, ya que el sistema eléctrico nacional depende directamente de la estabilidad de este reservorio para evitar racionamientos. La información técnica proporcionada por los sensores de tiempo real muestra una caída constante desde los 2137.4 metros reportados en las primeras horas del día, evidenciando una reducción acelerada del recurso hídrico disponible para la generación.
Esta pérdida progresiva de agua se ha manifestado con una rapidez que inquieta a los administradores de la red. El embalse Mazar, que actúa como el principal regulador del complejo Paute Integral, está viendo cómo su caudal de ingreso disminuye mientras la operación de las turbinas consume las reservas acumuladas. A diferencia de semanas anteriores, el descenso de la cota no se ha detenido durante las horas de menor consumo, lo que sugiere que la recuperación natural del embalse es insuficiente frente a la explotación actual para cubrir el servicio.
Descenso acelerado en el complejo Paute
Al comparar la situación actual con los registros del pasado 27 de marzo, se observa una degradación en los niveles de seguridad operativa. Mientras que en esa fecha la cota del embalse Mazar mostraba una mayor resiliencia, los datos de hoy indican que el país se acerca peligrosamente a niveles que en crisis anteriores fueron catalogados como críticos. El rango operativo máximo de este complejo es de 2153 metros, y aunque todavía se encuentra lejos del mínimo absoluto de 2098 metros, la velocidad con la que se pierde el tirante de agua es superior a la registrada hace siete días. Este escenario obliga a una revisión inmediata de los planes de despacho energético nacional.
En cuanto a la demanda, el Operador Nacional de Electricidad (CENACE) reportó que la demanda total este sábado se ubicó en 4336 MW, una cifra ligeramente inferior a los 4428 MW del periodo anterior. A pesar de esta leve disminución en el consumo, el embalse Mazar no ha logrado estabilizar su nivel, lo que confirma que la producción hidroeléctrica está operando bajo una presión constante. La comparación con los valores de finales de marzo sugiere que, aunque la demanda se mantiene en niveles similares, la capacidad de respuesta de los embalses se está agotando más rápido de lo previsto.
Producción energética y demanda nacional
El detalle de la producción energética total para este 4 de abril alcanzó los 87,453 MWh, de los cuales el 68.3% proviene de fuentes hidráulicas. El embalse Mazar es fundamental en este esquema, aportando la estabilidad necesaria para que centrales como Paute y Sopladora operen en cascada. Sin embargo, la generación térmica ha tenido que asumir un rol protagónico, alcanzando los 26,895 MWh, lo que representa el 30.7% del total producido. Este incremento en la participación térmica busca aliviar la carga sobre las hidroeléctricas, pero parece ser insuficiente para frenar el vaciado del reservorio principal en la provincia de Azuay.
Si analizamos la curva de generación en tiempo real, se observa que la producción total ha experimentado una ligera reducción respecto a la semana pasada. El embalse Mazar sigue siendo el corazón del sistema, pero el aporte no convencional apenas llega a los 598 MWh, lo que deja poco margen de maniobra. Las importaciones de energía, que se sitúan en 119 MWh, tampoco logran compensar el déficit que genera la caída de la cota. Es evidente que la dependencia hídrica sigue siendo el punto más vulnerable de la matriz energética ecuatoriana en la actualidad.
Riesgos operativos en la generación
La distribución de la demanda por empresas eléctricas también ofrece datos relevantes para entender la presión sobre el embalse Mazar. CNEL Guayaquil lidera el consumo con 1022 MW, seguida por la Empresa Eléctrica Quito con 597 MW. Estas dos zonas geográficas representan casi el 40% del consumo nacional, lo que obliga a mantener un flujo constante de energía desde el sur del país. Si el nivel de agua continúa bajando a este ritmo, la estabilidad del suministro en estas áreas metropolitanas podría verse comprometida a corto plazo, alterando la normalidad de las actividades económicas.
Los informes operativos diarios muestran que el caudal en Mazar oscila entre los 15 y 20 metros cúbicos por segundo, una cifra que se considera baja para las necesidades de llenado. El embalse Mazar necesita captar un volumen significativamente mayor para revertir la tendencia negativa que muestran los gráficos de CELEC EP. La gestión del agua en las próximas horas será vital, especialmente porque las centrales de Amaluza y Sopladora dependen directamente del desfogue controlado que se realice desde la cota superior del sistema Paute.
Comparativa histórica del nivel hídrico
Contextualizando con datos históricos recientes, como los niveles de 2111 metros vistos en crisis pasadas, el valor actual en el embalse Mazar de 2136.85 msnm parece ofrecer un respiro. No obstante, la comparativa técnica real debe hacerse frente a la eficiencia de diseño; la pérdida de casi un metro en menos de 24 horas es una señal de alerta roja. La infraestructura no solo requiere tener agua, sino mantener una presión de columna suficiente para que las turbinas operen sin riesgo de cavitación o daños mecánicos internos por sedimentos.
El Gobierno y las autoridades eléctricas aún no han emitido pronunciamientos sobre posibles nuevos cortes de luz en Ecuador. Mientras tanto, el embalse Mazar continúa mostrando reducción en su cota.