• 5 minutos de lectura
La Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR) publicó su informe anual de 2026, señalando que el sistema de pagos instantáneos Pix, desarrollado por el Banco Central de Brasil, genera una «desventaja» para empresas estadounidenses como Visa y Mastercard.
El documento critica el trato preferencial y la obligatoriedad del sistema en el gigante sudamericano, lo que ha provocado una fuerte respuesta del presidente Luiz Inácio Lula da Silva en defensa de la soberanía financiera.
En este contexto de tensión geopolítica, el presidente de Colombia, Gustavo Petro, solicitó la extensión de esta tecnología a territorio colombiano para fortalecer la digitalización del comercio.
El conflicto por la hegemonía de los pagos electrónicos
El informe de la USTR sostiene que el modelo operativo de Pix altera el comercio internacional al beneficiar exclusivamente la infraestructura local brasileña. Washington critica que el Banco Central de Brasil no solo sea el creador del sistema, sino que exija a las instituciones financieras con más de 500.000 cuentas la adopción obligatoria del mismo.
Según el reporte, esto desplaza a las redes de pago tradicionales de capital norteamericano, las cuales dependen de comisiones que Pix ha eliminado para personas físicas y pequeñas empresas.
Esta fricción no es nueva. En el último año, la administración de Donald Trump impuso un arancel del 50 % a productos brasileños y ordenó investigaciones por supuestas prácticas desleales. El gobierno estadounidense argumenta preocupaciones sobre el posible uso de la red por parte de organizaciones criminales como el Primer Comando de la Capital (PCC).
No obstante, el gobierno de Lula da Silva rechaza estas acusaciones, afirmando que el éxito de Pix —que ya cuenta con 170 millones de usuarios— radica en su gratuidad y eficiencia para la sociedad.
Expertos internacionales sugieren que el fondo de la disputa es la reducción de la dependencia del dólar en las transacciones regionales. Pix permite realizar transferencias inmediatas mediante códigos QR o llaves vinculadas al teléfono, operando las 24 horas del día.
Esta autonomía financiera ha permitido que el sistema se expanda a comercios en Argentina, Uruguay y Paraguay, donde los turistas brasileños pagan en reales y el sistema realiza la conversión automática, omitiendo las redes de intermediación estadounidenses.
La propuesta de Petro y la integración andina
En medio de esta disputa, el presidente colombiano Gustavo Petro utilizó su cuenta en la red social X para pedirle a Brasil que extienda el sistema Pix a Colombia. El mandatario sugirió que se dejen de considerar listas restrictivas como la OFAC, argumentando que ya no cumplen su propósito original.
Para Petro, la llegada de Pix representaría un salto cualitativo en la inclusión financiera, permitiendo que las compras digitales sean más accesibles para la población que aún depende del efectivo.
Actualmente, Colombia cuenta con el sistema Bre-B, lanzado por el Banco de la República en octubre de 2025. Aunque Bre-B se diseñó bajo las bases técnicas de Pix para unificar redes como Transfiya, Redeban y ACH, su adopción todavía se encuentra en fase de consolidación. La propuesta de Petro sugiere una posible fusión o integración regional que podría reemplazar o absorber la estructura de Bre-B para crear un mercado doméstico más robusto y conectado con el resto de Sudamérica.
A diferencia del modelo brasileño, el sistema colombiano está sujeto a regulaciones fiscales locales como el impuesto del 4×1000, lo que genera una dinámica de costos distinta. Sin embargo, la intención del Ejecutivo es clara: reducir la fragmentación de los pagos y acelerar la digitalización del comercio local siguiendo el exitoso ejemplo del gigante sudamericano, buscando una soberanía tecnológica que disminuya los costos de transacción para los ciudadanos.
Realidad del uso de Pix en el extranjero
A pesar de las barreras diplomáticas, Pix ya es una realidad para los viajeros. En Colombia, aunque no existen transferencias directas entre usuarios locales, los comercios pueden habilitar cobros mediante pasarelas internacionales como PagBrasil. Esto permite que un cliente brasileño pague en reales y el comerciante colombiano reciba el dinero convertido en su cuenta local de forma instantánea. Por su parte, los colombianos en Brasil utilizan plataformas como AstroPay o Wise para operar en la red Pix.
El sistema ha demostrado una capacidad de penetración superior al efectivo en Brasil, alcanzando a más del 75 % de la población. Esta eficiencia es la que genera alarma en Washington, pues el modelo de negocio basado en comisiones por transacción de las tarjetas de crédito tradicionales se vuelve obsoleto frente a una plataforma estatal gratuita. El tribunal de la opinión pública brasileña y sus aliados regionales parecen cerrar filas en torno a la idea de que «Pix es del pueblo».
El futuro de la integración financiera en América Latina dependerá de cómo se resuelvan estas tensiones. Mientras Estados Unidos evalúa sanciones adicionales, países como Colombia miran hacia el sur buscando modelos de interoperabilidad que desafíen las estructuras tradicionales. La batalla por Pix no es solo técnica; es una disputa por quién controla el flujo de dinero en la era digital y bajo qué reglas se regirá el comercio del siglo XXI en la región. (10).