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La sala de emergencia del hospital del Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social (IESS) de Manta se ha convertido en un cuello de botella que pone a prueba la paciencia y la salud de los afiliados. Las quejas ciudadanas por la excesiva demora en la atención son constantes, con pacientes que denuncian esperas de hasta cuatro horas para ser llamados, una situación que, según una profesional de la salud, se ha agravado por una alta afluencia de casos infecciosos y la escasez de personal en los consultorios.

El problema es palpable en los testimonios. Nancy Mantuano, por ejemplo, relató que el pasado lunes ingresó a la casa de salud antes de las 10 de la mañana y solo logró salir alrededor de las 3 de la tarde, completando una espera de cuatro horas. «Hubo mucha gente y llaman cada hora», comentó.
Cuatro horas en la sala de espera
Ir por atención al área de emergencias es calificado como «una odisea» para muchos afiliados. La cantidad de pacientes y la lentitud del proceso sugieren que la capacidad de respuesta ha sido superada. La usuaria Carmen Bayas cree que la congestión y la demora en el área de espera dependen directamente de «la cantidad de médicos que estén atendiendo».
La alta demanda es visible en el aforo de la sala. El área de espera, que afortunadamente se encuentra climatizada —a diferencia de meses atrás, cuando la espera era insoportable—, cuenta con cinco hileras de bancas con capacidad para tres personas cada una. En total, hasta 60 personas pueden entrar cómodamente sentadas a esperar su turno. Sin embargo, incluso bajo estas condiciones, el tiempo se extiende desesperadamente. Otras cuantas personas esperan de pie. «Este espacio siempre está lleno», dijo Víctor Delgado, usuario.

Ronny Párraga, un instalador de paneles solares que acudió al hospital este miércoles por un fuerte dolor de espalda, ejemplifica la desesperación. Contó que esperaba su turno desde las 8 de la mañana y, al cabo de tres horas, aún no había sido llamado. Cerca de él, los niños, como el pequeño Liam Mieles Barre, que llegó en brazos de su madre, pasan primero por el área de triaje y luego esperan su turno para ser atendidos en los consultorios pediátricos.
Triaje desactualizado
La lentitud en la atención se combina con un proceso de clasificación (triaje) que, según los pacientes, ha perdido eficacia. Wendy Zambrano Quijije, quien llegó a las 9:50 de la mañana por un fuerte dolor de oído, se quejó de los cambios en el sistema. «Antes a uno le ponían una manilla de colores para saber qué tipo de atención iba a recibir, pero ahora solo pasamos a triaje y lo único que dicen es que nos sentemos a esperar ser llamados», señaló.
Una médica, que solicitó mantener su nombre en el anonimato, confirmó la presión interna, indicando que desde hace días hay una «alta afluencia de afiliados». La razón de este pico de casos es motivo de alarma: «Parece que hay como un brote de hepatitis, lo que implica que adentro de los consultorios también están un poquito complicados».
Para usuarios como Zambrano Quijije, la visita a la sala de emergencia se reduce, a menudo, a un mero requisito administrativo, sin obtener una solución médica de fondo. «Estaba en mi trabajo y repentinamente me dio un fuerte dolor de oído, por lo que desde el trabajo me mandaron a emergencias para que presente mi certificado médico», contó. Paradójicamente, para saber «qué mismo tiene», tendrá que buscar una cita con medicina general en el sistema. Zambrano acotó que la emergencia es «solo un trámite para justificar en mi trabajo», y que «solo los casos extremadamente graves quedan ingresados o en observación».
El IESS en Manta atiende a miles de afiliados (más de 90 mil en 2025) a través del Hospital General Manta, ubicado actualmente en la zona de Los Esteros, y centros de atención como MantaMed, ubicado en la calle 13 y avenida 17.
Falta de reactivos es otro problema
A pesar de los anuncios oficiales, la falta de reactivos continúa afectando los servicios del IESS en Manta. Fernando Úrgiles acudió recientemente a realizarse un examen de orina en el hospital del IESS de Manta, pero no pudo hacerlo debido a la ausencia de reactivos, un problema que se repite con frecuencia en la casa de salud.
Esta situación contrasta con la información difundida días atrás desde la matriz del IESS en Quito. El Instituto informó que el Gobierno del presidente Daniel Noboa destinó una inversión superior a los USD 13 millones para modernizar los servicios de laboratorio a escala nacional.
Según el comunicado, estos recursos se utilizan en la adquisición de dispositivos médicos y reactivos para garantizar la continuidad de los servicios durante los próximos 12 meses. Entre las unidades beneficiadas se encuentran hospitales de tercer nivel como Carlos Andrade Marín, José Carrasco Arteaga y Teodoro Maldonado Carbo, además de varias casas de salud en Manabí, Santa Elena, Los Ríos y Chimborazo.
Sin embargo, para pacientes como Úrgiles la realidad diaria sigue siendo otra: «la falta recurrente de reactivos nos obliga a muchos pacientes a realizarnos los exámenes en laboratorios privados o a postergar los controles médicos», acotó.
El pasado 25 de marzo de 2026 este medio solicitó información al IESS a través de un correo institucional sin obtener respuesta hasta el cierre de esta edición.