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Erick Fabricio Coello Saltos, de 27 años, denunció haber resultado gravemente herido tras un incidente ocurrido el 26 de marzo de 2026 en altamar, luego de que la embarcación en la que trabajaba perdiera comunicación y registrara explosiones, en circunstancias aún no esclarecidas.
Relato de una jornada que cambió su vida
Coello formaba parte de los 20 tripulantes del barco «Don Maca», que zarpó desde Manta el 17 de marzo de 2026 para una faena de pesca. Según el testimonio de Coello, la tripulación se encontraba realizando faenas de pesca cuando comenzaron a notar situaciones extrañas, incluyendo la presencia de un barco que se mantuvo cerca durante horas y la vigilancia de drones antes del ataque con detonaciones.
El pescador relató que, tras el ataque, se acercaron a un barco que estaría vinculado a fuerzas estadounidenses, el cual se encontraba a una milla de distancia. De acuerdo con su testimonio, al ser abordados fueron apuntados con fusiles, obligados a levantar las manos y trasladados a la embarcación, donde fueron esposados y encapuchados.
Atención médica y secuelas persistentes
Tras el incidente, los tripulantes lograron ponerse a salvo y fueron posteriormente trasladados a El Salvador, donde recibieron atención básica antes de regresar a Ecuador. Coello indicó que, durante ese proceso, permanecieron varios días sin contacto directo con sus familias.
Actualmente, el pescador enfrenta un proceso médico complejo. Según explicó, requiere una cirugía ocular valorada en aproximadamente 7.000 dólares y un procedimiento adicional para tratar sus oídos, con un costo cercano a 4.500 dólares. A esto se suman gastos diarios en consultas y medicación. «He perdido el 90% de la visión y tengo daños en los oídos», relató, detallando que uno de sus tímpanos está perforado y el otro presenta pérdida funcional.
El impacto no ha sido únicamente físico. Coello manifestó afectaciones emocionales severas: «No puedo dormir por las noches… voy a dejar la vida de pescador», expresó, evidenciando secuelas psicológicas derivadas del hecho.
Contexto familiar y situación económica
El pescador reside en Manta y es padre de un niño de cuatro años con autismo, lo que incrementa la presión económica sobre su entorno familiar. Según indicó, su familia ha organizado actividades solidarias como rifas y bingos para cubrir los gastos médicos.
«Somos de bajos recursos, necesitamos ayuda», señaló, al tiempo que explicó que no cuenta con ingresos estables tras el incidente.
Investigaciones y contexto del caso
Hasta el momento, no existe un pronunciamiento oficial que confirme las causas de las explosiones registradas en altamar. Las autoridades ecuatorianas mantienen abiertas las investigaciones para esclarecer lo ocurrido y determinar responsabilidades.
Este caso se suma a otros eventos recientes relacionados con embarcaciones pesqueras en la región, donde se han reportado desapariciones y emergencias marítimas en condiciones aún bajo análisis.
El sector pesquero artesanal en Manta enfrenta, además, condiciones complejas vinculadas a la seguridad y a los riesgos propios de la actividad en altamar, lo que ha sido advertido en informes previos de autoridades locales.