• 2 minutos de lectura
La captura de diez ciudadanos, entre ellos el cabecilla colombiano alias Camilo, se concretó tras intensas incursiones de inteligencia ejecutadas por comandos militares de las Fuerzas Armadas de Ecuador. Las acciones tácticas se concentraron específicamente en el sector de Zapallo, cantón Eloy Alfaro, provincia de Esmeraldas, durante una operación de vigilancia y control territorial permanente. Este procedimiento permitió interceptar a una peligrosa célula delictiva que operaba en la provincia fronteriza de Esmeraldas.
Los efectivos militares determinaron que los ahora detenidos integraban la estructura logística del denominado Frente Oliver Sinisterra. Esta organización es identificada por las autoridades como una facción de las disidencias de las FARC que busca el control de diversos corredores estratégicos. La intervención se diseñó con el objetivo de desmantelar la base de operaciones que el grupo criminal mantenía oculta en la zona selvática.
Detalles del armamento incautado
El registro minucioso realizado por diversas unidades militares permitió el hallazgo de un nutrido arsenal compuesto por fusiles, carabinas y múltiples pistolas. Junto al armamento, se confiscaron más de 2.700 cartuchos de diferentes calibres y una granada de mano de fabricación industrial. Asimismo, los uniformados decomisaron doce chalecos de combate diseñados para operaciones de guerrilla en las zonas de vegetación espesa del norte del país.
Entre los ciudadanos puestos a órdenes judiciales por mandos militares constan sujetos conocidos por apodos como «Juancho», Diego, «Leo» y «Ecuador». La nómina de aprehendidos se completa con individuos identificados como «Boca», «Paco», «Culón» y «Guachito», además de otros implicados directos. Estas diez capturas representan un golpe significativo a la estructura de mando y a la logística de este grupo armado ilegal.
Seguridad en el cordón fronterizo
El Ministerio de Defensa detalló que estas tareas desarrolladas por los militares consolidan el orden en el cordón fronterizo del norte ecuatoriano. Con el retiro de las armas y la neutralización de los sospechosos, se reduce drásticamente la capacidad de fuego de estas agrupaciones fuera de la ley. Las investigaciones forenses se centran ahora en rastrear el origen del armamento y la posible ofensiva de otros colaboradores locales.