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Un operativo interinstitucional permitió la clausura de una clínica veterinaria clandestina que operaba sin permisos en la ciudadela Vergeles, al norte de Guayaquil. La intervención, ejecutada por varias entidades municipales y la Policía Nacional, dejó al descubierto graves irregularidades sanitarias y condiciones que ponían en riesgo la vida de decenas de animales.
Durante el procedimiento, las autoridades ingresaron a una vivienda que funcionaba como centro veterinario improvisado. En el lugar encontraron 23 animales, entre ellos 21 gatos y 2 perros, que habían sido sometidos a procesos de esterilización. Muchos de ellos permanecían sedados al momento del hallazgo, lo que evidenció un escenario crítico para su salud.
Además, los funcionarios constataron que las intervenciones quirúrgicas se realizaban sin protocolos adecuados. Esta situación encendió las alertas sobre posibles prácticas de maltrato animal, debido a la precariedad de los métodos utilizados y la falta de supervisión profesional certificada.
Las autoridades señalaron que este tipo de establecimientos ilegales representan un riesgo no solo para los animales, sino también para la salud pública, ya que no cumplen con normas básicas de bioseguridad ni control sanitario.
Hallazgos evidencian condiciones insalubres y prácticas peligrosas
Tras la inspección, se detectaron múltiples irregularidades que confirmaron la ilegalidad del establecimiento en Guayaquil. Entre las más graves se encontraba la ausencia de permisos obligatorios para operar, como el Certificado de Bienestar Animal y la Licencia Anual de Funcionamiento de Establecimientos.
Asimismo, los técnicos verificaron que no existía cadena de frío para la conservación de medicamentos, lo que compromete la efectividad de los fármacos utilizados en procedimientos veterinarios. Este incumplimiento representa un peligro directo para los animales intervenidos.
Otro hallazgo alarmante fue el uso de materiales no aptos para cirugías. Según el informe preliminar, se utilizaban hilos de pescar para realizar suturas, una práctica totalmente inadecuada que puede provocar infecciones y complicaciones postoperatorias.
Además, el instrumental quirúrgico era limpiado con detergente doméstico en lugar de soluciones especializadas para esterilización. Esta práctica incrementa significativamente el riesgo de contaminación y evidencia la falta de conocimientos técnicos en el manejo clínico.
Autoridades califican el caso como maltrato animal
El director de Protección de los Derechos de los Animales (ProAnimal), Carlos Román, explicó que este caso ya estaba bajo seguimiento desde hace algún tiempo. Según indicó, las denuncias ciudadanas fueron clave para iniciar el proceso de investigación.
Román enfatizó que las condiciones encontradas constituyen un claro caso de maltrato animal. En ese sentido, señaló que el afán de lucro llevó a los responsables a ejecutar procedimientos sin garantizar el bienestar de los animales.
Asimismo, destacó que tanto perros como gatos fueron sometidos a cirugías en condiciones completamente inadecuadas. Esto vulnera principios básicos de cuidado y protección establecidos en la normativa vigente.
Las autoridades reiteraron que este tipo de prácticas ilegales deben ser denunciadas oportunamente, ya que permiten la intervención temprana y evitan consecuencias más graves.
Animales rescatados reciben atención especializada
Luego del operativo, los 23 animales rescatados fueron trasladados al Centro Veterinario Municipal de Guayaquil. En este espacio recibirán atención médica especializada, seguimiento y procesos de recuperación adecuados.
Los veterinarios municipales iniciaron evaluaciones clínicas para determinar el estado de salud de cada animal. Algunos presentan complicaciones derivadas de las intervenciones, por lo que requerirán tratamiento continuo.
Además, el Municipio garantizó que los animales permanecerán bajo resguardo hasta que se encuentren en condiciones óptimas. Posteriormente, podrían ser incluidos en programas de adopción responsable.
Este tipo de acciones refuerza el compromiso institucional con la protección animal y evidencia la importancia de contar con servicios regulados y seguros.
Municipio refuerza controles y hace llamado a la ciudadanía
Tras este caso, las autoridades de Guayaquil reiteraron el llamado a la ciudadanía a no acudir a servicios veterinarios informales. Según indicaron, estos lugares no garantizan condiciones adecuadas y pueden poner en riesgo la vida de las mascotas.
El Municipio de Guayaquil recordó que existen alternativas seguras y gratuitas, como el Centro Veterinario Municipal, brigadas móviles y puntos de atención distribuidos en distintos sectores de la ciudad. Estos servicios cuentan con profesionales calificados y equipamiento adecuado.
Asimismo, se enfatizó la importancia de verificar que los establecimientos veterinarios cuenten con permisos vigentes antes de acceder a cualquier servicio. Esta medida permite prevenir situaciones de riesgo.
Las autoridades insistieron en que la colaboración ciudadana es fundamental para detectar y erradicar este tipo de prácticas ilegales en la ciudad.
Inician proceso sancionador contra responsables
Finalmente, el Municipio de Guayaquil anunció el inicio de un procedimiento administrativo sancionador contra los responsables del establecimiento clandestino. Las infracciones detectadas están contempladas en la normativa vigente sobre bienestar animal.
Entre ellas se encuentra el incumplimiento del artículo 58, relacionado con la falta del Certificado de Bienestar Animal, así como la vulneración del artículo 33, que regula las condiciones de manejo y transporte de animales.
Estas faltas son consideradas graves y pueden derivar en sanciones económicas que oscilan entre tres y siete salarios básicos unificados. Además, los responsables podrían enfrentar hasta 300 horas de servicio comunitario.
Con estas acciones, las autoridades buscan sentar un precedente y fortalecer los controles para evitar que este tipo de establecimientos ilegales continúen operando en Guayaquil.