Manta es una ciudad que, en una década, ha pasado de ser un enclave pesquero a consolidarse como uno de los motores económicos más dinámicos del Ecuador. Desde 2010, en un contexto nacional de crecimiento, aporta al Producto Interno Bruto (PIB) en un 2,2 %, ubicándose, para 2023, en el sexto lugar entre las ciudades que más aportan a la riqueza del país. Manta destaca como el cantón que en mayor grado contribuye a la generación de riqueza en Manabí y ha sabido aprovechar eficientemente su ubicación estratégica para crecer incluso por encima de economías tradicionales.
Su población alcanza los 258 mil habitantes, según el censo de 2022. Manta se ubica como la ciudad más importante de Manabí y cuenta con puerto marítimo y aeropuerto de alta importancia internacional, condición que la convierte en un enclave estratégico para el comercio exterior. Su relevancia nacional se explica por su rol en la exportación de productos pesqueros, especialmente el atún, que la ha posicionado como la capital mundial del atún.
El crecimiento económico de Manta ha estado impulsado por tres sectores fundamentales. Primero, la pesca y la industria atunera, que constituyen la base histórica de su economía y generan miles de empleos directos e indirectos. Segundo, el comercio y la logística portuaria, fortalecidos por la modernización del puerto y del aeropuerto, así como por la apertura a mercados internacionales. Tercero, la construcción y el sector inmobiliario, que experimentaron un notable dinamismo tras el terremoto de 2016, reconfigurando con ello su infraestructura urbana.
Sin embargo, este crecimiento no ha estado exento de tensiones. El incremento del costo de vida, que la ubica como la segunda urbe más cara para vivir en Ecuador, la presión sobre los servicios urbanos y la desigualdad en la distribución del ingreso evidencian que el desarrollo no siempre ha sido equilibrado.
De cara al futuro, Manta enfrenta un dilema potente: consolidar su modelo económico o transformarlo. La diversificación productiva aparece como una necesidad urgente. Es imperativo apostar por el turismo sostenible, la innovación logística y la industria de valor agregado para reducir su dependencia de la pesca.
Manta no es solo un puerto; es la expresión viva de lo que Ecuador puede lograr cuando articula territorio, inversión y visión estratégica. Pero también es un recordatorio de que el crecimiento, sin planificación y equidad, puede convertirse en una promesa incompleta. La pregunta que queda abierta es si sus líderes sabrán convertir este impulso en un desarrollo altamente sostenible.