Barcelona Sporting Club y Club Sport Emelec, históricos dominadores del fútbol ecuatoriano en Guayaquil, han perdido protagonismo en LigaPro en los últimos tres años, mientras clubes quiteños como Independiente del Valle, Liga de Quito y Aucas acumulan títulos, debido a problemas financieros y estructurales, según analistas consultados en diciembre de 2025.
En los últimos cinco años de LigaPro, los campeones han sido principalmente de Quito. Independiente del Valle conquistó los títulos en 2021 y 2025, Liga de Quito en 2023 y 2024, y Aucas en 2022. Barcelona obtuvo el campeonato en 2020 y fue subcampeón en 2022, pero en los últimos tres años ha finalizado en tercer lugar. Universidad Católica ocupó esa posición en 2021 y 2022.
Este cambio de dominio resalta la hegemonía de los equipos capitalinos, que han ganado la mayoría de los torneos recientes. Los clubes de Guayaquil, tradicionalmente protagonistas, enfrentan desafíos que limitan su competitividad.
Periodistas como Alfonso Harb, Esteban Ávila, Ramón Morales y Joaquín Saavedra coinciden en factores como deudas acumuladas y falta de continuidad dirigencial.
Deudas que asfixian la competitividad
Uno de los elementos centrales es la carga financiera. Barcelona arrastra deudas superiores a los USD 60 millones, incluyendo obligaciones con FIFA, jugadores y acreedores, lo que reduce su capacidad para invertir en formativas o infraestructura.
Emelec supera los USD 40 millones en pasivos similares. Estas cifras condicionan las planificaciones anuales, obligando a destinar recursos a pagos pendientes en lugar de refuerzos o desarrollo juvenil.
Los expertos destacan que esta situación genera inestabilidad, con impactos directos en el rendimiento deportivo y la moral de las plantillas.
Presión de la hinchada y el pasado glorioso
Otro factor recurrente es la presión de la hinchada y dirigencia, ancladas en éxitos históricos. Los aficionados exigen figuras consolidadas y resultados inmediatos, rechazando proyectos a mediano plazo de tres o cuatro años.
Esta demanda impulsa contrataciones de jugadores experimentados, pero limita la paciencia para procesos de renovación. En contraste, clubes quiteños han priorizado continuidad y desarrollo interno.
Alfonso Harb contextualiza este declive como un “mal quinquenio” para el fútbol de Guayas, tras el dominio en la década anterior, donde Barcelona ganó dos títulos y Emelec cuatro.
Rachas y protagonismo histórico
Alfonso Harb sostiene que Barcelona y Emelec mantienen protagonismo histórico en Ecuador desde hace 60 años, representando solos al fútbol guayaquileño, mientras Quito cuenta con más opciones institucionales.
Atribuye problemas a fallas dirigenciales, ausencia de líderes con poder económico —como Nassib Neme en Emelec anteriormente—, contrataciones que no rinden en Guayaquil y una afición crítica influida por análisis excesivos.
Defiende que el fútbol no depende de edades, y minimiza el impacto de deudas al compararlas con pasivos globales, enfatizando que el problema real es la liquidez y el apoyo inconsistente de la hinchada.
Dominio quiteño consolidado
Esteban Ávila es más categórico: tras el título de Barcelona en 2020, se instaló un dominio de Independiente del Valle y Liga de Quito. “Tras el último título de BSC en 2020, está ya instalada una etapa de dominio donde IDV y LDU se llevarán los títulos y el protagonismo, salvo alguna excepción concreta”, recalca.
Señala que ambos clubes no evolucionaron hacia modelos modernos como el de Independiente, ni contaron con directivos solventes en momentos críticos, priorizando aspectos secundarios sobre lo institucional y deportivo.
Lo económico ha pesado por falta de respuestas efectivas en crisis, generando situaciones irreversibles en Emelec. “Han hecho mal, sobre todo, en contar con directivos sin experiencia y capacidad de respuesta económica importante. También han obviado la parte institucional y deportiva y le han dado prioridad a lo menos importante”, resalta.
Idolatría intacta, pero futuro incierto
Ramón Morales resalta que la idolatría de las hinchadas permanece, pero deportivamente no hay seguridad de réditos futuros.
Apunta a estructuras dirigenciales inestables con cambios frecuentes, contrastando con la continuidad en Liga de Quito e Independiente del Valle, que cuentan con economías más sólidas.”Las estructuras dirigenciales y los distintos cambios de cada 4 años, es complicado. La mayoría del éxito de LDU e IDV fue que esos equipos tienen una sola cabeza visible. Esos equipos son económicamente más fuertes”, señala Morales.
Además menciona deudas crecientes y escaso trabajo en formativas como años complicados, aunque no ve problema en jugadores experimentados si las finanzas lo permiten.
Cambios administrativos fallidos
Joaquín Saavedra enfoca en los últimos tres años, coincidentes con transiciones dirigenciales: salida de Nassib Neme en Emelec sin sucesor equivalente, y decisiones erróneas en Barcelona.
Crítica fallos en contrataciones de jugadores y técnicos, tanto jóvenes como veteranos, además de falta de inteligencia emocional y capacidad para generar ingresos vía auspiciantes.
“En Barcelona no han acertado en las contrataciones, jugadores, técnicos.En Emelec la gente que llegó no tiene capacidad de gestión, eso ha afectado en el ambiente laboral al no tener al día a los jugadores”, menciona.
Las deudas acumulan facturas, obligando a usar presupuestos actuales para obligaciones pasadas, afectando el ambiente laboral por pagos pendientes. “Las deudas que vienen acumulando le está pasando factura, las deudas los ahorca, los aprieta, los hace tener un desfase económico”, indica.
Regional y perspectivas
El fútbol ecuatoriano muestra un contraste regional: Guayaquil, con menor fuerza empresarial actual, depende de Barcelona y Emelec, mientras Quito renueva opciones con clubes como Independiente del Valle, emergido como modelo eficiente.
Los analistas coinciden en que el declive no es definitivo, pero requiere reformas en gestión, finanzas y paciencia para proyectos sostenibles.
Este panorama refleja la evolución de LigaPro, donde la planificación estratégica ha favorecido a equipos capitalinos en los últimos torneos.