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La presentadora ecuatoriana Gabriela Guzmán, conocida como «La Potra», rompió su habitual reserva y abrió su corazón en una entrevista sin filtros con el medio EXTRA, donde habló abiertamente sobre su matrimonio con Fabricio García —su esposo desde 2017 y padre de su hijo Alessio— y cómo mantienen viva la chispa del amor pese a los retos de la vida familiar.
De la amistad al romance eterno
Gaby contó con risas y picardía cómo su relación comenzó como una complicidad amistosa que evolucionó hacia el amor profundo. A sus 44 años y con Fabricio de 41, la pareja ha sabido sortear los cambios que trajo la maternidad: la llegada de Alessio hace dos años transformó sus rutinas, pero no apagó la pasión.
«En la intimidad, siempre hay algo nuevo por hacer. Algo divertido», confesó Guzmán, destacando la creatividad de su esposo en todos los aspectos de la vida. «Es creativo en todos los actos y áreas de su vida. Así como es trabajador y mantiene bien a sus clientes, también mantiene bien a su esposa».
Escapaditas, sorpresas y juegos picantes
Con la llegada del bebé, las perritas Chloé y Dolce, y la ayuda en casa, los momentos a solas se volvieron más complicados. Por eso, Gaby propuso «darse una escapadita a un hotel» para recuperar privacidad y espontaneidad. «No hay San Valentín, tampoco un día específico para amarse», aseguró, pero cualquier rincón de la casa podía ser escenario… hasta que la familia creció.
Para mantener la llama, Guzmán tiene su arsenal secreto: un grupo selecto de baby dolls y conjuntos sexys que saca en momentos especiales. Aunque es friolenta y duerme con pijamas abrigados, cuando quiere «acción» cambia el look al instante.
«Tengo esos sets separaditos, pero también tengo otros juegos que son de shorts y blusita; cuando todo termina, corro y me los pongo, porque no soporto el frío. No puedo dormir sin ropa», relató divertida.
Ella también lo sorprende: un día lo recibió desnuda con un lazo grande cubriendo su vientre y la frase «Soy tu regalo». «Son esos pequeños juegos los que mantienen viva la complicidad», explicó.
Adaptarse y elegir el amor cada día
La pareja planifica ahora sus encuentros: esperar a que Alessio duerma, improvisar sin ruido o buscar espacios creativos. «Hay que adaptarse», admite Gaby, pero la monotonía no entra en su vocabulario.
En el día a día, Fabricio no escatima detalles: sorpresas como cajitas con pasajes de viaje planificados completos. «Yo solo me embarco», dice ella entre risas. Para Guzmán, el secreto es simple: «Amar es una elección». Gestos cotidianos —una sonrisa, un abrazo, una palabra bonita— son la fórmula que mantiene unida a la familia.
La entrevista muestra a una pareja que, tras años juntos y con un hijo pequeño, sigue apostando por la pasión, la creatividad y el cariño mutuo. ¡Un ejemplo de que el amor evoluciona, pero no se apaga!