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Este jueves 2 de abril de 2026, millones de fieles católicos en todo el mundo se reúnen en sus parroquias para celebrar el Jueves Santo, que abre formalmente el Triduo Pascual.
Esta jornada litúrgica conmemora los eventos ocurridos durante la Última Cena de Jesús con sus apóstoles, marcando la transición de la Cuaresma hacia su Pasión, Muerte y Resurrección.
¿Qué dice la Biblia sobre el Jueves Santo?
El Jueves Santo es una de las fechas más significativas del calendario cristiano, pues conmemora los eventos de la Última Cena de Jesús con sus apóstoles antes de su arresto.
Según los Evangelios, durante esta cena Jesús instituyó dos pilares de la Iglesia Católica: la Eucaristía, al bendecir el pan y el vino como su cuerpo y sangre, y el Orden Sacerdotal.
Un momento clave de esta jornada es el Lavatorio de pies, un acto de profunda humildad donde Jesús, siendo el Maestro, sirve a sus discípulos, estableciendo el «Mandamiento Nuevo»: amarse los unos a los otros como él los ha amado.
Su importancia radica en que marca el inicio del Triduo Pascual, el periodo que conduce a la Pasión, Muerte y Resurrección. Es un día de transición donde la Iglesia pasa de la alegría de la comunión al silencio del Huerto de Getsemaní, invitando a los fieles a la reflexión sobre el servicio, el sacrificio y la entrega incondicional.
La Iglesia Católica conmemora el Jueves Santo
En la mañana del Jueves Santo, las iglesias de cada diócesis suelen celebrar la Misa Crismal. En esta liturgia, presidida por el obispo, se consagran los Santos Óleos (el de los catecúmenos, el de los enfermos y el Santo Crisma) que se utilizarán en los bautizos, confirmaciones y unciones durante todo el año. Además, es el momento en que los sacerdotes renuevan sus promesas de obediencia y castidad ante su superior jerárquico, reafirmando su compromiso con la misión pastoral.
El rito central de la tarde del Jueves Santo es la Misa de la Cena del Señor, donde se recrean los gestos de servicio y entrega descritos en los Evangelios.
Durante la ceremonia, el celebrante realiza el Lavatorio de pies a doce personas, emulando el gesto de humildad de Jesucristo hacia sus discípulos.
Tras la misa, no se realiza la bendición final, ya que la liturgia se considera una unidad que continúa hasta la Vigilia Pascual. El pan consagrado, representado en la Hostia Santa, es trasladado en procesión solemne hacia un lugar preparado dentro del templo denominado Monumento.
Allí, el Santísimo Sacramento permanece expuesto para la adoración de los fieles durante la noche, en un ambiente de recogimiento y oración que recuerda la agonía de Jesús en el Huerto de Getsemaní.
Tradiciones y la visita a los siete templos
Una de las manifestaciones populares más arraigadas en países de habla hispana es la visita a los siete templos. Esta práctica consiste en recorrer siete iglesias diferentes para orar ante los respectivos monumentos.
Cada estación simboliza los distintos trayectos que realizó Jesús desde el Huerto de los Olivos hasta el palacio de Poncio Pilato y, finalmente, al Calvario. Esta tradición fomenta la peregrinación urbana y la meditación comunitaria sobre los pasajes bíblicos de la Pasión.