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Los módulos de venta de pescado en el mercado presentan espacios casi vacíos debido a la escasez registrada en las últimas semanas.
La situación se concentra en los pelágicos pequeños, cuya captura está restringida por la veda que rige desde el 15 de febrero.
Eloy García, comerciante de Plaza Central de Portoviejo, explicó que por la veda reproductiva no están llegando peces pequeños, ya que los barcos no pueden salir a las faenas. Señaló que esta medida ha reducido la oferta habitual en los puestos.
Ante la falta de especies pequeñas, los vendedores ofrecen pescados grandes y tradicionales como bonito sierra, albacora y picudo, cuyos precios comenzaron a subir a inicios de febrero. La libra de picudo pasó de 5 a 7 dólares, mientras que la albacora se vende ahora en 4 dólares la libra, cuando costaba $ 3,50.
Impacto en precios y abastecimiento
García indicó que la escasez se acentúa en invierno, periodo en el que la pesca suele disminuir. Recordó que previo a la veda, una gaveta de pinchagua llegó a costar 60 dólares, cuando antes se compraba en 30 dólares. «No hay control», afirmó al referirse al comportamiento del mercado.
Santos Pilay, otro comerciante de pescado, coincidió en que el incremento de precios no depende de los vendedores, ya que los precios suben desde que llega a la playa. Precisó que la albacora se encareció hace unas tres semanas y el picudo desde hace más de un mes.

A pesar del incremento, Pilay aseguró que se mantiene abastecido de estas dos especies, que son las más disponibles en la actualidad.
Usuarios y efecto de la veda
Entre los consumidores, la escasez y el alza de precios ya se sienten. Carlos Demera afirmó que ha notado el incremento, aunque continúa comprando porque «en invierno el pescado siempre sube». Otros usuarios temen que el valor aumente más durante la Cuaresma, previa a la Semana Santa.
Algunos comerciantes consideran que la tradición de no comer carne los viernes ha perdido fuerza entre los compradores. Sin embargo, reconocen que la expectativa por la temporada religiosa genera incertidumbre en los precios de pescado.
La veda reproductiva para peces pelágicos pequeños rige del 15 de febrero al 6 de marzo de 2026 en Ecuador. La medida busca que estas especies se reproduzcan y mantengan poblaciones sostenibles, además de proteger el Corredor Azul de las 8 millas, clave para la pesca artesanal.
Según el Instituto Público de Investigación de Acuicultura y Pesca, la suspensión temporal de la captura protege el proceso reproductivo y garantiza el futuro de la pesca en el país.