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Los muxes representan una de las expresiones más emblemáticas de diversidad de género en México, particularmente en la región del Istmo de Tehuantepec, Oaxaca.
En Juchitán de Zaragoza, la comunidad zapoteca reconoce a los muxes como un tercer género, una identidad cultural arraigada en tradiciones prehispánicas que sobrevive pese a influencias coloniales y contemporáneas.
Orígen y leyenda
Una leyenda popular en Juchitán atribuye la creación de los muxes al santo patrón de la ciudad, San Vicente Ferrer. Según la tradición, el santo llevaba tres bolsas de semillas para esparcir por el mundo: una con semillas masculinas, otra con femeninas y una tercera con una mezcla de ambas. Al pasar por Juchitán, la tercera bolsa se rompió (o se filtró), dando origen a los muxes en esa zona.
Esta narrativa simbólica explica su presencia concentrada allí y los considera una bendición, ya que nacen «con una estrella de la suerte».Los muxes existen desde tiempos prehispánicos en la cosmovisión zapoteca. La lengua zapoteca carece de género gramatical binario, utilizando formas neutras para referirse a las personas, lo que refleja una concepción no binaria del género.
Antes de la colonización española, los pueblos indígenas como los zapotecos incorporaban roles de género fluidos; el colonialismo impuso el binarismo occidental y el machismo, pero los muxes preservaron esta tradición como resistencia cultural.
Definición y características de los muxes
Los muxes son personas asignadas como hombres al nacer que adoptan roles, vestimenta y comportamientos tradicionalmente asociados a las mujeres en la sociedad zapoteca.
Visten huipiles y faldas típicas del Istmo, se maquillan y peinan de manera femenina, y asumen responsabilidades domésticas, artesanales o festivas comúnmente femeninas. No compiten con las mujeres cisgénero; su rol es complementario y valorado.
La muxiedad no se define principalmente por orientación sexual —pueden tener parejas hombres o mujeres sin etiquetas como «gay» o «heterosexual»—, sino por una identidad cultural y de género. Como expresa Felina Santiago: «Somos personas de dos espíritus. Somos la dualidad, ni hombre ni mujer. No eres ni menos ni más».
Un muxe, una bendición
Elvis Guerra, en el documental de HBO Max «Muxes», lo resume: «Una forma de vida. Así nacimos». En las familias zapotecas, cuando un niño muestra inclinaciones femeninas desde pequeño, las madres suelen guiarlo y aprecian su contribución en tareas del hogar, viéndolo como una bendición: el muxe cuida a los padres ancianos y se queda en casa.
Existen variaciones: muxes «guna» (que adoptan plenamente roles femeninos y vestimenta) y muxes «nguiu» (que mantienen apariencia masculina pero realizan funciones femeninas).
Aceptación y rol social
En Juchitán y comunidades zapotecas del Istmo, los muxes gozan de aceptación amplia y respeto. Se calculan alrededor de 3.000 muxes en la región. Forman parte integral de la sociedad: participan en mercados, velas (fiestas tradicionales), rituales y economía familiar.
Su presencia se ve como enriquecedora para la reproducción cultural y etnosimbólica zapoteca.Sin embargo, esta aceptación es más fuerte en el ámbito local. Fuera del Istmo o en contextos urbanos, enfrentan discriminación influida por el machismo y patriarcado mexicano predominantes.
Pese a la tradición inclusiva, persisten tensiones: rechazo familiar en algunos hogares, exclusión en servicios públicos, discriminación en salud y empleo, y violencia derivada del machismo nacional. Las muxes enfrentan invisibilización en políticas públicas y mayores riesgos al migrar.
La vela de las auténticas
Como respuesta a la violencia y discriminación de los años 70, surgió esta celebración anual, organizada por la comunidad muxe. Se realiza tradicionalmente el tercer fin de semana de noviembre en Juchitán (en 2025 celebró su 50 aniversario con pasarelas, misa, desfile de carrozas y fiesta).
Incluye coronación de la reina muxe y reúne a muxes, familias y visitantes para afirmar su existencia y visibilidad. Es un espacio de empoderamiento, celebración cultural y resistencia colectiva. (tomado del blog de la universidad de chicago)
