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El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, inauguró este sábado 7 de marzo de 2026 en Trump National Doral Miami, en Florida, la cumbre «Escudo de las Américas«, un foro político y estratégico con mandatarios y dirigentes conservadores de América Latina que busca coordinar acciones en seguridad regional, migración irregular, crimen organizado y cooperación hemisférica.
La reunión fue presentada por Washington como un espacio para fortalecer alianzas con gobiernos afines en la región y reforzar la presencia estadounidense en un escenario donde China ha ampliado su influencia económica, comercial y política en América Latina. Reuters reportó que la cita ocurre en un momento en que la Casa Blanca busca reposicionar su liderazgo regional antes de nuevas conversaciones con Pekín.
Entre los asistentes mencionados por medios internacionales y regionales figuran Javier Milei de Argentina, Nayib Bukele de El Salvador, Daniel Noboa de Ecuador, José Raúl Mulino de Panamá y Santiago Peña de Paraguay, además del presidente electo chileno José Antonio Kast y otros líderes invitados de la región. Las listas de participantes publicadas no son idénticas en todos los medios, pero coinciden en que se trata de un bloque de gobiernos y figuras conservadoras cercanas a Washington.
Seguridad, carteles y migración en el centro
Uno de los ejes principales del encuentro es el combate al crimen organizado transnacional. Associated Press informó que Trump alentó a los líderes latinoamericanos a considerar el uso de fuerza militar contra cárteles y pandillas, al sostener que estas estructuras requieren una respuesta coordinada a escala regional.
Durante su intervención, el mandatario estadounidense anunció su intención de impulsar una coalición militar latinoamericana para enfrentar a los cárteles del narcotráfico. De acuerdo con AP, Trump comparó la dimensión del desafío con campañas internacionales contra grupos armados y planteó que Estados Unidos necesita cooperación hemisférica para contener estas redes criminales.
La agenda también incluye la migración irregular, un tema central para la administración republicana. Según la información divulgada por el Departamento de Estado y por Reuters, la cumbre está diseñada para alinear prioridades de seguridad fronteriza, control territorial y defensa regional con gobiernos que comparten una línea dura en materia migratoria y de orden interno.
El factor China y las declaraciones sobre Cuba
Además de seguridad y migración, la reunión tiene un claro componente geopolítico. Reuters señaló que la Casa Blanca busca contener la expansión china en América Latina, donde el comercio de Pekín con la región alcanzó 518.000 millones de dólares en 2024, junto con una presencia creciente en infraestructura, puertos, préstamos y telecomunicaciones.
Ese telón de fondo convierte a «Escudo de las Américas» en una plataforma para consolidar una red de aliados políticos y económicos en el hemisferio. En varias de las coberturas publicadas este 7 de marzo, el encuentro es descrito como una cita paralela de líderes afines a Washington frente a la fragmentación de los mecanismos regionales tradicionales.
Trump también aprovechó la jornada para referirse a Cuba. Reuters informó que dijo que el gobierno cubano busca negociar con su administración y con el secretario de Estado, Marco Rubio, y afirmó que la isla atraviesa una etapa crítica por sus dificultades económicas y energéticas.
Con esta cumbre, Estados Unidos abre un nuevo frente de coordinación política con mandatarios y dirigentes conservadores del continente, en una cita marcada por tres prioridades: seguridad, migración y reposicionamiento estratégico de Washington en América Latina.