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La tarde del viernes 13 de marzo, la tranquilidad de la provincia del Guayas se vio interrumpida por una masacre en El Triunfo que conmocionó a los habitantes de la zona. Eran aproximadamente las 13h00 cuando un bus de la cooperativa Santa Martha, identificado con el disco número 29, se convirtió en el escenario de un sangriento episodio violento mientras cumplía su ruta habitual. Los pasajeros que viajaban en la unidad no sospechaban que, al circular por la vía hacia Bucay, serían testigos de un ataque coordinado. Este suceso, ocurrido en plena luz del día, dejó un saldo trágico de cinco personas fallecidas, evidenciando la inseguridad que azota a este sector del litoral ecuatoriano.
De acuerdo con los reportes oficiales, el ataque se produjo cuando el vehículo pesado transitaba por la carretera E487, específicamente al llegar a la parroquia El Achiote. En ese punto, una motocicleta interceptó la unidad de transporte mediante disparos, obligando al conductor a detener la marcha de forma abrupta. Fue en ese instante cuando cuatro sujetos fuertemente armados irrumpieron en el microbús para desatar una ráfaga de disparos dirigida hacia personas específicas. El pánico se apoderó de quienes se encontraban a bordo, mientras los sicarios ejecutaban la masacre en El Triunfo antes de ordenar que el bus continuara su camino y ellos pudieran escapar en sus vehículos motorizados.
Detalles del asalto armado en la ruta E487
La alerta del crimen fue recibida por las unidades policiales a las 13h16, lo que motivó un despliegue inmediato hacia el sitio de la agresión para socorrer a las víctimas. Al llegar, los uniformados confirmaron el fallecimiento de cinco hombres, cuyas identidades fueron reveladas poco después: Luis Alberto Caiza Mazon, Jesse Valarezo Córdova y los hermanos Leonardo, Álvaro y Elmerson Fajardo Pluas. Además de los fallecidos, la masacre en El Triunfo dejó un saldo de tres personas con heridas de bala, quienes fueron identificadas como Darío Fajardo Pluas, Kevin Cuesta Falconi y Norma Paredes. La rapidez del ataque dejó poco margen de reacción para los médicos de un centro de salud cercano que intentaron prestar los primeros auxilios.
Esta masacre en El Triunfo no solo afectó a quienes estaban en el bus, sino que generó un clima de incertidumbre en los recintos aledaños, donde los habitantes observaban con pesar el levantamiento de los cuerpos por parte de las autoridades competentes.
Perfil de las víctimas y antecedentes judiciales
Las investigaciones preliminares de la Policía Nacional han arrojado luz sobre el posible móvil de este violento acto. Se conoció de manera oficial que el ataque estaba dirigido específicamente contra los tres hermanos Fajardo Pluas, quienes recientemente habían recuperado su libertad. Estos individuos habían sido procesados previamente por el delito de tráfico de armas de fuego y llevaban apenas una semana fuera de prisión. Al momento de la masacre en El Triunfo, los hermanos regresaban de cumplir con su presentación periódica ante las autoridades judiciales, una medida que les permitía estar fuera de la cárcel mientras avanzaban sus procesos legales, pero que los dejó expuestos ante sus victimarios.
El mayor Marcelo Castillo, comandante policial de la Zona 5, expresó su profunda inconformidad ante la situación legal de los acribillados. El oficial subrayó que los hermanos habían sido capturados con un arsenal que incluía fusiles, escopetas y pistolas, por lo que su liberación resultó incomprensible para la institución. Según Castillo, esta masacre en El Triunfo es una consecuencia de cómo el esfuerzo operativo policial es en ocasiones opacado por decisiones de la justicia. La presencia de víctimas colaterales en el bus, personas que no tenían nexos con los objetivos de los sicarios, es uno de los puntos que más lamentó el alto mando policial durante sus declaraciones.
¿Quiénes están detrás del ataque?
La inteligencia policial ha señalado a integrantes de la banda criminal como los presuntos autores intelectuales de este múltiple asesinato. Esta agrupación delictiva, con fuerte presencia en la zona, habría planificado la masacre en El Triunfo para terminar con la vida de los hermanos que recién abandonaron el centro penitenciario. La modalidad del ataque, que involucró el uso de motocicletas y armas de grueso calibre, es característica de los ajustes de cuentas perpetrados por organizaciones de este tipo. Hasta el momento, el bus de la cooperativa Santa Martha permanece bajo custodia mientras se recolectan todos los indicios balísticos necesarios para fortalecer el expediente de la investigación.
Tras el suceso, la Policía Nacional inició operativos de control y búsqueda en diversos sectores de la vía E487 para localizar a los responsables. De forma extraoficial, se conoció que una persona ha sido detenida por su supuesta vinculación directa con la masacre en El Triunfo. Esta aprehensión se logró tras una serie de allanamientos y persecuciones en las áreas circundantes al sitio del crimen. Aunque las autoridades mantienen hermetismo sobre los detalles del detenido, se espera que su testimonio sea clave para identificar al resto de los sicarios que participaron en la emboscada contra el transporte interprovincial.
Conmoción ciudadana y víctimas colaterales
El impacto social de este evento ha sido devastador para los recintos cercanos como Chan Chan o Tres Haciendas, de donde se presume eran originarias algunas de las víctimas. Los vecinos de estas localidades se acercaron al lugar de la tragedia movidos por la pena y el asombro, reconociendo a los fallecidos solo de vista. Una mujer que presenció la escena lamentó que cualquiera pudiera haberse convertido en una víctima colateral, incluso sus propios familiares, debido a la audacia de los atacantes al disparar en un espacio lleno de civiles. La masacre en El Triunfo ha dejado un sentimiento de vulnerabilidad entre quienes utilizan el transporte público diariamente para movilizarse entre cantones.
Tras el hecho violento, los familiares de los fallecidos y el personal que trabajaba en la unidad de disco 29 prefirieron no emitir declaraciones ante la prensa por temor a represalias. El conductor y la cobradora del bus resultaron físicamente ilesos, pero quedaron profundamente afectados por la violencia presenciada durante el trayecto.