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Han pasado 14 años del fallecimiento de Domitila Barrios de Chungara y su nombre sigue grabado en la historia sindicalista de Bolivia. Ella, destacada líder del Comité de Amas de Casa de la mina Siglo XX, falleció el 13 de marzo de 2012 en Cochabamba, Bolivia, a los 74 años por cáncer de pulmón. Su trayectoria incluyó la organización de mujeres mineras contra la explotación laboral y la represión estatal, destacando su rol en la huelga de hambre iniciada el 28 de diciembre de 1977 en La Paz.
En esta huelga se exigió amnistía política, liberación de presos y elecciones generales, contribuyendo al debilitamiento del régimen militar de Hugo Banzer Suárez (1971-1978) y al proceso de transición democrática en el país.
Infancia y dificultades
Domitila Barrios Cuenca nació el 7 de mayo de 1937 en Pulacayo (o Catavi, zona minera de Siglo XX), departamento de Potosí, Bolivia. Provenía de una familia humilde: su padre fue campesino, combatiente en la Guerra del Chaco y luego sastre. A los 10 años perdió a su madre, lo que la obligó a asumir el cuidado de sus hermanas menores y a interrumpir temporalmente sus estudios.
En medio de la precariedad extrema del campamento minero, relató experiencias de pobreza, como la muerte de una hermana pequeña por ingerir comida podrida en un basural. A pesar de las adversidades, su adolescencia coincidió con la Revolución Nacional de 1952, que nacionalizó las minas y generó cambios en el sector obrero. En ese año contrajo matrimonio con un trabajador minero y comenzó a laborar como palliri, recolectando restos de mineral en los desmontes para sostener a su familia.
Ingreso sindical
En 1963 ingresó al Comité de Amas de Casa de la mina Siglo XX, organización que agrupaba a esposas de obreros para enfrentar abusos patronales y estatales. Este espacio fue clave en la defensa de derechos laborales y familiares en los distritos mineros.
Su liderazgo se consolidó en conflictos como la retención de técnicos estadounidenses por trabajadores, donde mujeres se manifestaron con dinamita. En la clandestinidad, fue juramentada como dirigente por Federico Escobar, quien advirtió sobre los riesgos de la represión, incluyendo torturas y violaciones a mujeres presas durante dictaduras.
Represión y pérdidas personales
En 1967, durante el gobierno de René Barrientos, fue acusada de enlace con grupos guerrilleros. El 24 de junio ocurrió la Masacre de San Juan en Catavi y Siglo XX, con decenas de muertos. Domitila fue detenida, torturada y encarcelada embarazada; sufrió vejaciones que provocaron la pérdida de su hijo al nacer en una celda.
Bajo la dictadura de Hugo Banzer Suárez (1971-1978), enfrentó nueva represión. En una protesta, se refugió en socavones mineros donde dio a luz mellizos; uno murió por gases tóxicos. Sufrió cárcel, exilio forzado y persecuciones constantes.
La huelga de hambre
El 28 de diciembre de 1977, cuatro esposas de mineros (Angélica Flores, Nelly Paniagua, Luzmila Pimentel y Aurora Lora) iniciaron una huelga de hambre en el Arzobispado de La Paz, con apoyo eclesiástico. Exigían amnistía para presos y exiliados políticos, liberación de dirigentes mineros, reintegro laboral y elecciones generales para retornar a la democracia.
Domitila se sumó pronto al piquete. Inicialmente fueron pocas, pese al escepticismo de algunos sectores. La medida se extendió: se instalaron nuevos piquetes (con participación de sacerdotes como Luis Espinal y Xavier Albó), sumando más de 1.500 personas y luego miles en todo el país, con apoyo de la Central Obrera Boliviana y solidaridad internacional.Tras semanas de presión, el 17-18 de enero de 1978 el gobierno concedió amnistía amplia y anunció elecciones, lo que precipitó la caída de Banzer en julio de 1978 y abrió la transición democrática.
Últimos años y reconocimiento
En 1978 fue candidata a vicepresidenta por el Frente Revolucionario de Izquierda. Fundó la Escuela Móvil de Formación Sindical que lleva su nombre, dedicada a capacitar en temas obreros y políticos en Cochabamba y Quillacollo.En 2005 fue nominada al Premio Nobel de la Paz junto a otras mujeres bolivianas.
Falleció el 13 de marzo de 2012; el gobierno decretó tres días de duelo nacional y la condecoró póstumamente con la Orden del Cóndor de los Andes.Su legado se centra en la defensa de derechos laborales, la organización de mujeres en contextos de represión y la lucha conjunta contra la explotación.