Apagones, escasez y turismo en declive – La Voz del Altiplano

Cuba enfrenta actualmente una profunda crisis económica y energética, considerada por analistas como una de las más severas desde la revolución iniciada en 1959. La escasez de petróleo, la caída del turismo y la debilidad estructural de la economía han provocado apagones prolongados, paralización industrial y deterioro de servicios básicos, afectando la vida diaria de millones de habitantes en la isla durante 2025 y 2026.

Crisis energética y escasez de petróleo

El sistema energético cubano atraviesa un deterioro crítico derivado de la escasez de combustibles y del desgaste de su infraestructura eléctrica. De acuerdo con estimaciones citadas por analistas energéticos, Cuba necesita alrededor de 110.000 barriles de petróleo diarios para cubrir su demanda mínima interna.

Durante años, parte importante de ese suministro provino de acuerdos con países aliados. Venezuela llegó a enviar cerca de 46.500 barriles diarios, mientras que México aportaba aproximadamente 17.200 barriles mediante convenios energéticos. Sin embargo, los envíos han disminuido o cesado progresivamente en los últimos años.

Aunque existen aportes puntuales de Rusia y China, los volúmenes no alcanzan para cubrir ni siquiera la mitad de la demanda energética de la isla. Esta reducción ha provocado apagones recurrentes, limitaciones en el transporte y dificultades en la actividad económica.

Un reportaje de Deutsche Welle (DW Español) señala que parte del petróleo recibido históricamente por Cuba durante la etapa soviética y posteriormente mediante acuerdos con Venezuela fue destinado a obtener divisas mediante reventa en mercados internacionales, lo que habría limitado la inversión en infraestructura energética nacional.

Apagones y deterioro de los servicios básicos

Las consecuencias del déficit energético son visibles en la vida cotidiana de los cubanos. En diversas provincias se han registrado apagones de hasta 18 o 20 horas diarias, lo que ha dado lugar a un fenómeno conocido entre la población como «alumbrones», breves períodos de electricidad de entre dos y cuatro horas.

La falta de energía afecta múltiples servicios esenciales. El bombeo de agua potable, la refrigeración de alimentos y la recolección de basura se ven interrumpidos con frecuencia debido a los cortes eléctricos prolongados.

En el sistema sanitario también se reportan dificultades operativas. Diversos hospitales han tenido que reprogramar cirugías o suspender tratamientos ante la escasez de medicamentos, problemas en el suministro eléctrico o limitaciones en el funcionamiento de equipos médicos.

La crisis energética también repercute en el sistema educativo. En algunas regiones, instituciones académicas han reducido horarios o recurrido a modalidades de enseñanza a distancia debido a la inestabilidad eléctrica.

Inflación y economía de supervivencia

El deterioro económico ha afectado fuertemente el poder adquisitivo de la población. Estimaciones difundidas por medios internacionales indican que el salario promedio mensual en Cuba equivale aproximadamente a 11 dólares, lo que limita significativamente la capacidad de compra de bienes básicos.

La escasez de productos ha impulsado la expansión del mercado informal, donde los precios han aumentado considerablemente. En este contexto, el valor del peso cubano en el mercado paralelo ha experimentado fuertes fluctuaciones, elevando el costo de alimentos y artículos esenciales.

Diversos estudios y reportes económicos estiman que más del 80% de la población enfrenta condiciones de empobrecimiento significativo, una situación agravada por la inflación y la limitada disponibilidad de productos en comercios estatales.

Esta realidad ha dado lugar a lo que economistas describen como una economía de supervivencia, caracterizada por largas filas para adquirir alimentos, dependencia de remesas del exterior y el crecimiento de redes informales de comercio.}

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Cuba está más aislada que nunca. La crisis económica, junto al recrudecimiento de las sanciones estadounidenses, tienen al régimen y al país al borde del colapso. – Agencia

Producción industrial en mínimos históricos

La crisis energética también ha afectado gravemente la actividad productiva del país. Informes económicos señalan que la producción industrial se encuentra en sus niveles más bajos en varias décadas, con cifras que en algunos sectores son inferiores a las registradas a inicios de los años ochenta.

Sectores clave como la construcción de viviendas y la producción manufacturera presentan retrasos significativos debido a la falta de materias primas, combustible y financiamiento.

El transporte público también enfrenta dificultades por la escasez de gasolina y diésel, lo que reduce la movilidad de trabajadores y estudiantes.

Estas limitaciones afectan directamente la capacidad del Estado para impulsar proyectos económicos o mejorar las condiciones de infraestructura en la isla.

Turismo en declive y pérdida de divisas

El turismo, considerado una de las principales fuentes de ingresos en divisas para Cuba, también atraviesa una etapa de retroceso.

Antes de la pandemia de COVID-19, el país recibía más de cuatro millones de visitantes internacionales al año. Sin embargo, datos recientes indican que en 2025 llegaron aproximadamente 1,8 millones de turistas, una caída significativa respecto a los niveles previos.

Entre los factores que explican esta reducción se encuentran el deterioro de la infraestructura hotelera, las dificultades energéticas y la competencia de otros destinos del Caribe.

La disminución del turismo impacta directamente en la disponibilidad de divisas para el Estado, lo que limita la capacidad de importar alimentos, combustibles y otros bienes esenciales.

Incluso autoridades cubanas han advertido en ocasiones sobre limitaciones de combustible para abastecer a aeronaves internacionales, un indicador del alcance de la crisis energética.

Tensiones políticas y control social

En medio de la escasez, el gobierno ha adoptado algunas medidas de contingencia, como reducciones en la jornada laboral, implementación de teletrabajo y ajustes en la actividad estatal.

Al mismo tiempo, organizaciones de derechos humanos y observadores internacionales han señalado un aumento en detenciones y vigilancia contra activistas, artistas y usuarios de redes sociales que denuncian la situación económica del país, señala el reportaje de DW.

La presencia policial se ha incrementado en zonas urbanas y en viviendas de opositores, según reportes de organizaciones civiles.

Un contexto internacional complejo

A diferencia de otras etapas críticas de su historia, como el llamado «Periodo Especial» tras la disolución de la Unión Soviética en 1991, Cuba enfrenta actualmente la crisis sin un respaldo económico externo comparable.

Las dificultades económicas de aliados tradicionales, así como los cambios en el escenario geopolítico global, han reducido las posibilidades de recibir subsidios energéticos o financieros a gran escala.

En paralelo, la relación con Estados Unidos continúa marcada por sanciones económicas. En el ámbito político estadounidense, figuras como Marco Rubio han defendido una postura de presión económica hacia el gobierno cubano, argumentando que las políticas de apertura anteriores no produjeron reformas estructurales.

Perspectivas inciertas

A tres meses de que Cuba dejó de recibir envíos de petróleo del exterior, cada vez más aspectos de la vida en la isla resienten el impacto de la escasez de combustibles y comienzan a paralizarse. El presidente Miguel Díaz-Canel lo reconoció así la mañana de este viernes.

Díaz-Canel confirmó que su gobierno ha entablado diálogos con Estados Unidos sobre el embargo económico que pesa sobre Cuba desde la década de 1960 y al que este año se sumaron nuevas presiones para limitar el flujo de petróleo hacia la isla.

El anuncio generó titulares en la prensa internacional, pero es poco probable que tenga efectos inmediatos para aliviar la crisis que enfrentan los cubanos.

Estados Unidos mantiene un embargo económico, comercial y financiero contra Cuba vigente desde principios de los años sesenta, con el objetivo declarado de presionar cambios políticos y económicos en la isla. Estas medidas incluyen restricciones a los viajes, limitaciones a las remesas, prohibiciones de transacciones financieras y sanciones a empresas que comercian con el gobierno cubano. (10).

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