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En la calle Chimborazo, las familias que han sido afectadas por el hundimiento de la tierra, siguen a la espera de ayuda.
Esto ocurre mientras el Municipio de Portoviejo ejecutó trabajos paliativos en la zona.
Javier Zambrano, habitante del sector, ha tenido que dejar su vivienda de manera provisional. Durante el día permanece en su terreno, organizando sus pertenencias y avanzando en la decisión de desarmar su casa para levantar una nueva en un área que considera más estable.
En la noche, la dinámica cambia. Su esposa, Margarita Sánchez, duerme en un albergue junto a dos familias más, luego de que su vivienda quedara en malas condiciones por el colapso del suelo, que menciona, descendió cerca de un metro y medio.
Trabajos ejecutados y observaciones de moradores
Los esposos aseguran que no han recibido ningún tipo ayuda económica, pese a las visitas de las instituciones que han recibido. Por eso, tratan de organizarse para construir su casa.
Zambrano señala que en la zona se realizaron labores como el relleno de la vía y la intervención parcial en la tubería sanitaria. Sin embargo, considera que estos trabajos no representan una solución definitiva para el problema.
A su criterio, la afectación está relacionada con el sistema de agua potable y aguas servidas, por lo que insiste en la necesidad de un cambio integral de las tuberías.
Intervención municipal en la zona
Roberto Briones, director de Riesgos y Sostenibilidad Ambiental del Municipio, informó que se logró consolidar la vía mediante la colocación de material filtrante y otros componentes técnicos para estabilizar el terreno afectado por filtraciones de agua.
Además, indicó que se instaló un sumidero para canalizar las aguas residuales, y se prevé la conexión de un subdren, una vez que se disponga de la maquinaria necesaria para continuar con las labores.
«A parte, trabajamos en los estudios integrales para poder hacer una obra de mitigación para poder contener la parte alta. Se están sellando fisuras en todo lo que es la calle Chimborazo», sostuvo Briones.
El sector permanece bajo declaratoria de alerta roja, lo que establece procedimientos para la intervención institucional y la ejecución de soluciones de mayor alcance.
Según información municipal, existen al menos 14 viviendas con daños estructurales dentro del área afectada, lo que mantiene a varias familias fuera de sus hogares o en condiciones provisionales.