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La flota de pescadores artesanales de las comunidades San Jacinto, San Alejo y San Clemente, en la parroquia Charapotó, mantiene paralizadas sus actividades desde hace dos meses debido a la presencia de la jaiba morada, una especie que afecta la pesca, destruye redes y genera pérdidas económicas en el sector.
Según explicó Edison Balderrama, la presencia de esta especie ha impedido que los pescadores puedan trabajar con normalidad. Indicó que la jaiba morada consume o daña las capturas y rompe las herramientas de pesca.
El pescador señaló que la mayoría de trabajadores del mar ha perdido sus redes, lo que incrementa los costos para retomar las actividades. Además, aseguró que la especie no tiene utilidad comercial, ya que no puede ser aprovechada ni para consumo ni para procesos industriales.
Debido a esta situación, muchos pescadores han optado por no salir a faenar, ya que hacerlo implica asumir gastos en combustible sin garantías de retorno económico.
Pérdidas económicas y alternativas laborales
Los testimonios recogidos en las comunidades reflejan un impacto económico significativo. Según los pescadores, en un día sin actividad se dejan de percibir alrededor de 100 dólares por persona, lo que representa una afectación directa a los ingresos familiares.
Ante la falta de ingresos, algunos trabajadores han buscado alternativas laborales en sectores como camaroneras o bananeras, mientras se mantiene la problemática en el mar.
Carlos Vásquez indicó que la situación se agrava debido a que recientemente culminaron una veda de camarón de aproximadamente mes y medio, lo que ya había limitado sus ingresos antes de la aparición de la jaiba morada.

Falta de asistencia y reclamos
Los pescadores también reportan falta de apoyo institucional. Vásquez señaló que, pese a ofrecimientos de ayuda, no han recibido asistencia concreta hasta el momento.
En ese contexto, mencionó que la gobernadora de Manabí, Aurora Valle, habría ofrecido la entrega de kits de alimentos, los cuales, según los pescadores, no han sido entregados.
Los trabajadores del mar aseguran que su situación es similar a la de damnificados, debido a la imposibilidad de generar ingresos durante este periodo.
Magnitud de las pérdidas en las comunidades
De acuerdo con Pedro Muñoz, las pérdidas acumuladas son significativas si se considera que un pescador puede generar entre 100 y 150 dólares diarios en condiciones normales.
El exdirigente estimó que en las tres comunidades existen alrededor de 400 pescadores, lo que dimensiona el impacto económico tras dos meses sin actividad.
Muñoz hizo un llamado a las autoridades municipales, provinciales y del Gobierno nacional para que implementen medidas de apoyo frente a la situación que enfrentan las comunidades pesqueras.
Contexto y continuidad de la problemática
La presencia de especies que afectan la pesca artesanal constituye un desafío recurrente en zonas costeras, donde factores ambientales pueden alterar la disponibilidad de recursos marinos.
Hasta el momento, no se ha informado sobre medidas específicas para controlar o mitigar la presencia de la jaiba morada en esta zona del litoral manabita.
Los pescadores mantienen a la espera de soluciones que les permitan retomar sus actividades y recuperar sus medios de subsistencia.