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Habitantes de la comunidad Las Gilces, en la parroquia Crucita, solicitan a las autoridades una decisión sobre un edificio inconcluso y abandonado, ubicado cerca del muelle pesquero, que representa un riesgo para residentes y turistas, especialmente ante el avance de la erosión costera.
Desde hace varios años, los moradores de Las Gilces han expresado su preocupación por una construcción a medio terminar que permanece abandonada en la zona. Según los habitantes, la infraestructura es utilizada ocasionalmente por visitantes como refugio del sol, lo que incrementa el riesgo de accidentes.
Joselo Delgado, operador turístico del sector, indicó que han insistido en múltiples ocasiones ante las autoridades para que se tomen medidas, sin obtener respuestas concretas. La preocupación se centra en la seguridad de quienes transitan o permanecen en el lugar.
El edificio se encuentra a pocos metros del muelle de facilidades pesqueras de Crucita, obra que también permanece inconclusa. La cercanía al mar y el deterioro progresivo de la estructura agravan la situación.
Ubicación vulnerable y avance de la erosión
De acuerdo con moradores como Santiago Castro, pescador de la zona, la edificación está parcialmente protegida por un muro de piedras escolleras. Sin embargo, esta medida no ha sido suficiente para frenar el impacto del oleaje.
El constante embate del mar ha provocado el socavamiento de las bases del edificio, lo que incrementa el riesgo de colapso. Esta situación se vuelve más crítica debido a la ubicación del inmueble en una zona altamente expuesta a procesos de erosión costera.
La comunidad insiste en la necesidad de una intervención urgente, considerando el flujo de turistas y actividades productivas en el sector.

Análisis técnico y situación legal
Desde el Municipio de Portoviejo, el director de Gestión de Riego y Sostenibilidad Ambiental, Roberto Briones, confirmó que la edificación presenta problemas estructurales y legales.
Según el funcionario, el inmueble fue construido de manera antitécnica y no cumple con condiciones de seguridad. Por ello, representa un riesgo considerable para quienes se acercan a la zona.
Briones explicó que el caso se encuentra en análisis jurídico, debido a que se trata de una construcción privada realizada por inversionistas. Esto implica que cualquier intervención debe seguir los procedimientos legales correspondientes.
Recomendaciones y posibles acciones
Desde el enfoque de gestión de riesgos, la recomendación técnica es que la estructura no se mantenga en su estado actual. No obstante, las autoridades han señalado que corresponde inicialmente a los propietarios ejecutar acciones correctivas o una eventual demolición.
En caso de que no exista intervención por parte de los dueños, el municipio podría asumir acciones, siempre que se cumplan los procesos legales necesarios.
Esta situación mantiene en expectativa a la comunidad, que espera una resolución que garantice la seguridad en el sector.
Contexto de erosión en la zona costera
El caso del edificio se enmarca en un problema mayor relacionado con la erosión costera en Crucita, considerada una de las más severas dentro del perfil costero ecuatoriano.
Según las autoridades, esta condición incrementa la vulnerabilidad de las construcciones ubicadas cerca del mar, especialmente aquellas que no cuentan con infraestructura adecuada de protección.
El malecón de Crucita es uno de los sectores más afectados, debido a intervenciones que han modificado la dinámica natural del entorno, como la instalación de estructuras de hormigón en zonas originalmente arenosas.
Estas modificaciones han intensificado el impacto del oleaje, generando efectos directos en edificaciones cercanas, como el inmueble en cuestión.