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Las lluvias de este invierno han sido menos intensas que en 2025. Se refleja en los niveles de los embalses, generando preocupación en el agro.
El comportamiento irregular del invierno en Manabí marca diferencias entre cantones, con precipitaciones dispersas, zonas inundadas y otras con déficit hídrico. Mientras en cantones como Flavio Alfaro y Sucre se registraron afectaciones por lluvias, en otros sectores cercanos la sequía ha predominado.
En Portoviejo, la última lluvia fuerte ocurrió hace más de diez días, aunque en la parroquia Calderón se reportaron inundaciones recientes tras precipitaciones intensas.
En la zona sur, cantones como Paján han tenido lluvias fuertes pero poco constantes, mientras que en Jipijapa, se han presentado de forma sectorizada.
Impacto en embalses y disponibilidad de agua
Diego Robles, analista de Gestión de Riesgos del Municipio de El Carmen, señala que las lluvias han sido variables, alcanzando una intensidad de ocho en una escala del uno al diez. En este cantón, no se han registrado emergencias por las lluvias.
La menor intensidad de lluvias se refleja en los principales reservorios de la provincia. Datos de la Empresa Pública del Agua muestran que el nivel actual del embalse Poza Honda es de 4,14 metros menos que en el mismo mes del 2025. Lo mismo ocurre en el embalse La Esperanza, mientras que en Multipropósito Chone (Río Grande) el nivel del agua es de 9,79 metros menos del nivel que tenía en marzo de 2025.

Juan Pablo Dueñas, técnico de la empresa Verde Campo, describe como un «invierno frenado», caracterizado por lluvias intermitentes, alta radiación solar y una rápida evaporación que reduce la efectividad del agua en los suelos.
«Se ha parado el invierno en ciertas zonas. Hay lluvias periódicas, pero al siguiente día, como ocurrió recientemente en Boyacá (Chone), sale un sol que anula el efecto del agua. Esto va a tener una repercusión negativa al final del cultivo», advierte Dueñas.
Agricultura en riesgo por lluvias irregulares
El impacto más fuerte se evidencia en el sector agrícola. En comunidades como Buenos Aires, en Chone, los agricultores reportan hasta 22 días sin lluvias significativas.
Roque Barre, productor del sector, explica que la falta de precipitaciones afecta una etapa clave del cultivo de maíz, como la floración y el llenado del grano, lo que reduce su rendimiento.
Esta situación se replica en sectores como la comuna Menos Pensado, en la parroquia San Antonio, del mismo cantón, donde los cultivos pierden vigor por la falta de humedad.
Joffre Quimis, presidente de los maiceros de Manabí, señala que existe temor de pérdidas en la cosecha, debido a la escasez de lluvias. «Si continúa esto, hay el temor de que el sector maicero pierda porque no habría cosecha», señala Quimis.
En Manabí, cada año se cultivan alrededor de 100 mil hectáreas de maíz. Quimis adelantó que este año habrá menos producción de maíz porque muchos agricultores han sembrado menos hectáreas.
En contraste, el sector platanero registra un incremento del 35% en producción, equivalente a unas 35 mil cajas adicionales, según Rafael Torres, presidente de la Federación Nacional de Productores de Plátano del Ecuador, quien atribuye este aumento a la activación fisiológica de la planta, aunque advierte sobre el riesgo de enfermedades como la Sigatoka Negra y el Moko.
Variabilidad climática en una misma provincia
Estudios climáticos del Instituto Nacional de Meteorología e Hidrología (INAMHI), revelan que la diferencia de lluvias entre cantones cercanos se debe a varios factores como la influencia de corrientes oceánicas y la formación de microclimas locales, lo que provoca que las precipitaciones no sean uniformes.
Los pronósticos del INAMHI para el mes de abril, en la región Costa, advierten que las precipitaciones disminuirán en comparación al mes de marzo.