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El futuro de la facilidad pesquera de Crucita sigue incierto: el MIT no logra finalizar de forma unilateral el contrato.
El alcalde de Portoviejo, Javier Pincay, aseguró que como municipio jamás han solicitado las competencias al Ministerio de Infraestructura y Transporte (MIT), pero lo que sí ha pedido es que se resuelva el problema legal para que se culmine la obra.
«Hay que entender que eso cuesta mucho recurso para poder desatar ese nudo crítico que tienen allí el Ministerio de Infraestructura y Transporte con el contratista», señaló.
Pincay recalcó que ha sido enfático en sus conversaciones con el ministro Roberto Luque, a quien le ha pedido que se dé una solución. Indicó que desde el cabildo no han existido acercamientos formales para asumir la obra ni su ejecución.
«Primero, no es nuestra competencia. Segundo, no tenemos recursos, pero sí he exigido que eso deben arreglarlo lo más rápido posible para tener un muelle pesquero de calidad como se lo merece Crucita», sostuvo.
Antecedentes del contrato y ejecución
Esta obra fue contratada por el extinto Servicio de Contratación de Obras (Secob) en diciembre de 2016 y actualmente está bajo responsabilidad del Ministerio de Infraestructura y Transporte (MIT). Para su culminación se requieren alrededor de 11 millones de dólares, según estimaciones reveladas anteriormente.
En la anterior administración municipal se tuvo acercamientos con el entonces Ministerio de Transporte y Obras Públicas, para que una vez que se concluya la obra, poder administrar la facilidad pesquera, pero esto no se concretó debido a que la obra no se ha culminado.
La obra permanece abandonada desde el 2018 y quedó con un avance del 74 %. Dentro del proyecto de las facilidades pesqueras se contemplaban espacios como bloques administrativos, comedores, áreas de procesamiento, taller de fibra, fábricas de hielo y zonas para expendio de combustible, pero estas estructuras no se construyeron.
Lo mismo ocurre con la facilidad pesquera del cantón Puerto López que quedó con un avance aproximado al 90 %.
Desde el 2022, el MIT ha intentado la terminación unilateral del contrato con la empresa Eseico que estuvo a cargo de la obra, pero no han tenido éxito. La empresa, según la Fiscalía, ha estado involucrada en presuntos actos de corrupción, entre ellas, en el caso sobornos.