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Un ataque aéreo desde Rusia sacudió la ciudad ucraniana de Kramatorsk este domingo 29 de marzo, dejando un saldo de al menos tres víctimas fatales, entre ellas un niño de 13 años, además de siete personas heridas. El impacto, que dañó varios edificios residenciales, se produce mientras las negociaciones de paz entre Moscú y Kiev permanecen estancadas y la violencia contra la población civil continúa en aumento en el este de Ucrania.
El jefe de la administración regional de Donetsk, Vadim Filashkin, informó sobre la magnitud del ataque a través de su canal de Telegram, detallando que los heridos tienen entre 20 y 85 años. Filashkin calificó el ataque como un «acto de terrorismo deliberado» y exigió responsabilidades por cada vida perdida y hogar destruido.
Otra niña de 13 años fallece tras ataque con drones en Mikoláyiv
La violencia también alcanzó a la comunidad de Voskresenske, en la región de Mikoláyiv, donde una menor de 13 años murió en el hospital tras sufrir graves heridas en un ataque nocturno con drones. El jefe de la administración militar regional, Vitali Kim, señaló que ese mismo incidente dejó diez heridos, ocho de ellos menores de entre 10 y 16 años, además de dos mujeres de 40 y 18 años. Una joven de 15 años y una mujer seguían en estado crítico mientras que otros seis menores permanecen en condición de gravedad moderada.
La escalada de ataques coincide con una campaña aérea más intensa. La Fuerza Aérea de Ucrania reportó que Rusia lanzó desde la tarde del sábado un misil hipersónico Kinzhal junto a 442 drones de distintos modelos, incluidos Shahed, Gerbera e Italmas, procedentes tanto de regiones rusas como de Crimea, anexionada en 2014. Las defensas ucranianas consiguieron derribar o neutralizar 380 de esos drones antes de las nueve de la mañana, aunque las labores de defensa continuaban ante la persistencia de los ataques.
Kramatorsk, ciudad estratégica bajo presión constante
Kramatorsk permanece como la ciudad más relevante en Donetsk bajo control ucraniano y actúa como centro administrativo desde 2014, tras la ocupación de la capital regional por parte de separatistas apoyados por Rusia. Antes del inicio de la invasión a gran escala en 2022, vivían allí unas 150.000 personas, cifra que se ha reducido a menos de la tercera parte. El frente de combate está a menos de 20 kilómetros, mientras que Rusia controla actualmente cerca del 78% del territorio del óblast de Donetsk. Además, el aglomerado urbano que conforman Kramatorsk, Sloviansk, Druzhkivka y Kostiantynivka representa el último enclave importante en manos ucranianas en la zona.
Los ataques contra zonas residenciales en Kramatorsk han sido recurrentes. En abril de 2022, un ataque con misiles contra la estación de tren costó la vida a al menos 50 civiles que esperaban ser evacuados. En junio de 2023, un misil impactó en una pizzería del centro de la ciudad y mató a 11 personas. Los bombardeos de este domingo siguen el mismo patrón de presión sistemática sobre la población civil que no ha podido abandonar la ciudad.
Negociaciones estancadas y ausencia de perspectiva diplomática
El contexto diplomático no ofrece señales de pronta solución. Las conversaciones de paz entre Rusia y Ucrania, con la mediación de Estados Unidos, permanecen en pausa. El vocero del Kremlin, Dmitri Peskov, confirmó la falta de avances tras la última ronda celebrada en Ginebra, donde las exigencias rusas respecto a Donetsk y la negativa ucraniana a ceder territorio sin garantías de seguridad mantienen bloqueado cualquier pacto. El Consejo Europeo pidió el 19 de marzo un alto el fuego inmediato e incondicional, pero el Kremlin sostiene su postura.
Mientras tanto, la población civil ucraniana sigue sufriendo el impacto de una guerra sin tregua, que en solo una jornada ha cobrado la vida de dos menores de 13 años y ha causado docenas de heridos, muchos de ellos niños y adolescentes.
Con información de Europa Press.