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El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, amenazó este lunes a Irán con destruir todo lo que queda en pie, incluida la isla de Jark, desde la cual el país persa exporta la mayor parte de sus hidrocarburos, si no se llega a un acuerdo pronto y si el estrecho de Ormuz continúa cerrado a la navegación.
Trump señaló que si bien se han alcanzado «grandes avances» en el diálogo con este «nuevo y más razonable régimen» iraní, pone en duda que pueda lograrse un acuerdo pronto, a unos días de que se levante la suspensión de los ataques contra las centrales eléctricas a cambio de la reapertura del estrecho.
La amenaza de Donald Trump
«Si por alguna razón no se llega a un acuerdo pronto, lo cual es probable, y si el estrecho de Ormuz no se abre inmediatamente, concluiremos nuestra querida ‘estancia’ en Irán destruyendo por completo todas sus centrales eléctricas, pozos petrolíferos y la isla de Jark«, amenazó el presidente de Estados Unidos.
Trump añadió que «posiblemente» también destruirán las plantas desalinizadoras, que «deliberadamente» aún no han tocado, según escribió en su plataforma de redes sociales.
«Esto será en represalia por los numerosos soldados y otras personas que Irán ha masacrado durante los 47 años de ‘Reinado del Terror’ del antiguo régimen», concluyó el presidente estadounidense.
Irán niega diálogo con Estados Unidos por el estrecho de Ormuz
En las últimas horas, las autoridades iraníes volvieron a negar que se hayan producido contactos directos con el Gobierno de Estados Unidos y pusieron en duda que el presidente Trump tenga un interés real por lograr cualquier acuerdo.
El portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de Irán, Esmaeil Baqaei, sí confirmó contactos a través de terceros, aunque lamentó que las primeras propuestas que han llegado desde Washington no son razonables.
La importancia del estrecho de Ormuz
El estrecho de Ormuz es considerado la arteria energética más vital del planeta. Situado entre Omán e Irán, este angosto paso conecta el golfo Pérsico con el océano Índico y es el único punto de salida para los grandes productores de petróleo de la región, como Arabia Saudita, Irak, Kuwait y los Emiratos Árabes Unidos.
Su importancia radica en el volumen de carga que soporta: por este corredor transita aproximadamente el 20% del consumo mundial de petróleo y una cuarta parte del gas natural licuado (GNL) global.
En el contexto actual, cualquier cierre o amenaza de bloqueo dispara inmediatamente los precios del crudo, superando los 100 dólares por barril, lo que genera una reacción en cadena de inflación y volatilidad en los mercados financieros internacionales.
Debido a que las rutas alternativas por tierra son insuficientes, Ormuz sigue siendo un «punto de estrangulamiento» geopolítico cuya estabilidad es fundamental para la seguridad económica de todo el mundo.