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La parroquia Calceta, en el cantón Bolívar, vivió una multitudinaria jornada de fe con el desarrollo del tradicional viacrucis de Viernes Santo, en conmemoración de la Pasión y Muerte de Jesucristo.
Desde las primeras horas de la mañana, cientos de fieles se congregaron en el parque del sector Las Delicias, punto de partida de la procesión que recorrió varias calles de la ciudad hasta llegar al templo San Agustín. El acto religioso se desarrolló entre las 07h00 y las 09h00, en medio de un ambiente de recogimiento, oración y profunda devoción.
Durante el trayecto, se realizaron cierres temporales en importantes vías como el puente de La Tinta, la entrada al sector El Corozo y la calle Ramón Toribio Ganchoso, con el objetivo de garantizar la seguridad de los asistentes. Además, se habilitaron puntos de hidratación en sectores estratégicos como Asogabo vía El Corozo.
La representación del camino de Cristo hacia la cruz volvió a reunir a familias enteras, jóvenes y adultos mayores, quienes acompañaron cada estación con respeto y fe, reafirmando esta tradición como una de las más importantes.

Para muchos participantes, el viacrucis no solo es una actividad religiosa, sino también un momento de reflexión personal y espiritual. «Participo todos los años con mi familia, es un momento que nos llena de paz y nos permite agradecer por la vida», expresó Fanny María Zambrano, moradora del sector.
Por su parte, Abel Solórzano destacó que esta tradición fortalece la unión comunitaria. «Aquí uno recuerda el sacrificio de Jesús y reflexiona sobre nuestras acciones. Es algo que no se debe perder», señaló.
Entre los asistentes también estuvo Alida Triviño, quien manifestó que su participación tiene un significado especial. «Yo vengo todos los años porque tengo mucha fe. Hace un tiempo pedí un milagro por la salud de un familiar y gracias a Dios se cumplió. Desde entonces camino el viacrucis como muestra de agradecimiento», relató con emoción.
Asimismo, José Andrade coincidió en que la jornada representa un espacio de encuentro con Dios. «Es una tradición que nos une como pueblo y nos recuerda lo importante que es mantener viva nuestra fe», dijo.

La procesión se desarrolló en completo orden, con el acompañamiento de la ciudadanía y la colaboración de las autoridades, dejando una vez más una muestra de la profunda religiosidad que caracteriza a los habitantes de Calceta.