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Los nacimientos en Portoviejo durante 2024 no solo muestran crecimiento poblacional, también evidencian un cambio social: la mayoría ocurre en relaciones no formalizadas, es decir, de mujeres solteras o en unión libre. Esta tendencia se repite en Manabí y confirma nuevas dinámicas familiares.
Según el Registro Estadístico de Nacidos Vivos del INEC, durante el año 2024 en Portoviejo se registraron 3.880 nacimientos, una cifra que ubica al cantón entre los más altos de Manabí, solo por debajo de Manta. Sin embargo, más allá del número, el dato que marca la diferencia es el estado civil de las madres.
De ese total, 1.989 nacimientos corresponden a mujeres en unión libre. A esto se suman 805 casos de madres solteras. En conjunto, representan una mayoría clara frente a los 760 nacimientos de mujeres casadas.
Predominan las relaciones no formalizadas
El comportamiento de los nacimientos en Portoviejo confirma una tendencia social sostenida. Las uniones de hecho y la maternidad fuera del matrimonio tienen un peso dominante en la provincia.
María Vélez, habitante de la parroquia Andrés de Vera, alumbró a su primogénita en febrero de 2024, a los 32 años de edad. Aunque convive con su pareja desde hace cinco años, no se han casado y en su documento de identidad figura como soltera. Asegura que el matrimonio podrá llegar después, pues no es necesario estar casados para vivir felices.
Esta realidad no es exclusiva del cantón. En Manabí, los nacimientos siguen el mismo patrón. Las relaciones no formalizadas son cada vez más comunes y desplazan al matrimonio como modelo predominante.
El dato es contundente. Más de la mitad de los nacimientos ocurre en este tipo de relaciones. Esto refleja cambios culturales profundos en la forma de construir familia.
Un cambio que va más allá de las cifras
Detrás de estos números hay transformaciones sociales importantes. Las nuevas generaciones optan por convivencias sin formalizar legalmente la relación. En muchos casos, la maternidad ocurre dentro de estas dinámicas.
El sociólogo Wilmer Suárez dice que existe un notorio cambio en la mentalidad en las personas jóvenes y se ha debilitado la credibilidad de las instituciones. Así, el matrimonio no es una opción para muchas personas.
También influye el contexto económico. Formalizar una unión implica costos y procesos que muchas parejas deciden evitar. En su lugar, priorizan la convivencia y la crianza sin trámites legales.
«Si quiero divorciarme, cuesta dinero. La unión libre me garantiza lo mismo que el matrimonio sin estar atado a trámites», asegura Byron Gómez.
A esto se suma una mayor aceptación social. Las uniones libres ya no tienen el estigma de décadas anteriores. Hoy forman parte de la normalidad en muchas comunidades.
Diferencias con el modelo tradicional
Los nacimientos dentro del matrimonio quedan en segundo plano. Aunque siguen presentes, su peso es menor frente a las otras formas de relación.
Otros estados civiles tienen una participación mínima. Casos de madres divorciadas, separadas o viudas son poco frecuentes dentro del total de nacimientos.
Esta distribución muestra un giro claro en la estructura familiar. El modelo tradicional pierde protagonismo frente a nuevas formas de convivencia.
Factores que explican esta tendencia
Entre las razones más relevantes están:
- Mayor aceptación social de la unión libre
- Cambios culturales en las nuevas generaciones
- Factores económicos que dificultan el matrimonio
- Transformaciones en la concepción de familia
- Independencia en la toma de decisiones personales
Los nacimientos en Portoviejo reflejan, en definitiva, una sociedad en transición. No se trata solo de cifras demográficas, sino de cambios en la forma en que se construyen las relaciones.
La tendencia es clara y se mantiene en toda la provincia. Manabí muestra que la familia ya no responde a un solo modelo, sino a diversas realidades que conviven en el mismo territorio.