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La cápsula Orión de la misión Artemis II amerizó con éxito en el océano Pacífico este viernes 10 de abril, completando una histórica travesía de diez días alrededor de la Luna. La tripulación, integrada por los astronautas Reid Wiseman, Christina Koch, Victor Glover y Jeremy Hansen, retornó a la Tierra tras cumplir con los objetivos científicos y operativos de la NASA, consolidando el camino para futuras misiones de descenso en la superficie lunar.
El reingreso a la atmósfera terrestre representó una de las fases más críticas de la misión. La nave espacial Orión atravesó las capas atmosféricas a una velocidad aproximada de 38 mil km/h, alcanzando picos de hasta 40 mil km/h durante el descenso inicial. Debido a la intensa fricción con el aire, el escudo térmico de la cápsula debió soportar temperaturas extremas superiores a los 2.700 °C.
Con el amerizaje inició el fin de la misión Artemis II
El operativo de recuperación se activó de manera inmediata frente a la costa de California, donde unidades de la Marina de los Estados Unidos y personal especializado de la NASA aguardaban el impacto de la nave en el agua. Tras el despliegue exitoso del sistema de paracaídas, la cápsula estabilizó su caída antes de tocar la superficie marítima.
Los equipos de rescate procedieron de inmediato a la extracción de Wiseman, Koch, Glover y Hansen para iniciar las evaluaciones médicas correspondientes tras su exposición a la microgravedad y las fuerzas de aceleración del reingreso.
Este viaje de ida y vuelta, que duró diez jornadas, marca la primera vez en más de cinco décadas que una misión tripulada se aventura hacia el espacio profundo y las inmediaciones del satélite natural. La misión Artemis II sirve como prueba de validación para los sistemas de soporte vital, navegación y comunicación de la nave Orión, elementos fundamentales para la próxima etapa del programa: Artemis III, que busca llevar nuevamente al ser humano a la superficie lunar.
Astronautas deben cumplir proceso de recuperación
Durante el desarrollo de la misión, la tripulación realizó diversas pruebas de maniobrabilidad y envió imágenes de alta resolución de la cara oculta de la Luna, aportando datos valiosos para la comunidad científica internacional. El éxito de este amerizaje no solo valida la tecnología de la NASA, sino que también refuerza la cooperación estratégica con la Agencia Espacial Canadiense, representada en esta misión por Jeremy Hansen.
Se espera que los astronautas sean trasladados a centros especializados para completar su proceso de recuperación física y brindar los primeros informes técnicos sobre el comportamiento de la nave en el entorno lunar.