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Según datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC), la capital manabita registró en el 2024 aproximadamente $398 millones en pagos salariales, lo que representa más de una cuarta parte del total provincial, que alcanzó los $1.483 millones.
Pese a este volumen, el cantón se ubica como el segundo en masa salarial total, por debajo de Manta. El análisis de las remuneraciones promedio revela una brecha: mientras Portoviejo tiene un ingreso promedio mensual de $792,25 ($ 9.507 anuales), ocupa el sexto lugar en la provincia, siendo superado por cantones como Jipijapa y Bolívar.
Para el economista Francisco Verduga, docente universitario, estas cifras reflejan la naturaleza de la economía local. «Portoviejo concentra la mayor parte del empleo por ser la capital, pero mucho es empleo informal o burocrático», explicó Verduga. Según el experto, en cantones como Jipijapa o Bolívar, la presencia de sectores agroindustriales de exportación eleva el promedio salarial debido a su alta productividad.
¿Cómo influye la informalidad en las remuneraciones promedio de Portoviejo?
«Somos la capital burocrática; en el sector público los profesionales ganan desde los $817, pero el resto percibe sueldos entre los $525 y $722″, señaló el economista. Esta estructura contrasta con la de Manta, donde la industria atunera privada concentra salarios más competitivos. Esto significa, según Verduga, que Portoviejo sigue siendo la capital comercial de la provincia.
En el indicador de empleados por empresa, Portoviejo registró 2,38 trabajadores por unidad productiva. Esto lo posiciona en el cuarto lugar provincial. Jaramijó y Montecristi muestran mayor concentración de empleo por empresa. Esta cifra evidencia que, aunque existe un volumen empresarial importante, la productividad por empresa aún tiene margen de crecimiento.
En ese sentido, Verduga sostiene que la capital de Manabí necesita menos informalidad y más industria, pues explica que existe una alta dependencia de microempresas y actividades no formalizadas que perciben ingresos por debajo del salario básico. «Lo ideal sería un sueldo que cubra la canasta básica», concluyó Verduga, enfatizando que el trabajo del Estado y las organizaciones es formalizar el comercio y facilitar el acceso a créditos que permitan transformar las microempresas en negocios con mayor valor agregado.