Nicaragua experimentará un cambio notable en las condiciones climáticas a partir del miércoles 31 de diciembre de 2025, con la influencia de un frente frío que traerá descenso de temperaturas, vientos más intensos y precipitaciones en varias zonas del país.
Según expertos del Instituto Nicaragüense de Estudios Territoriales (INETER), hasta el martes predominarán altas presiones atmosféricas con cielos mayormente despejados y temperaturas elevadas, alcanzando máximas de 30-34 °C en la región del Pacífico y 28-30 °C en el norte.
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A partir del miércoles y hasta el viernes 2 de enero de 2026, el frente frío provocará un enfriamiento generalizado. Manuel Prado, responsable de Cambio Climático y Climatología de INETER, explicó el fenómeno.
“Tendremos un descenso de las temperaturas, como es normal, de 25 a 28 grados en las partes más altas del Norte del país, como Jinotega y Matagalpa, y entre 30 y 34 en el resto del territorio nacional. No obstante, noches y madrugadas descenderán aún más, tendremos mínimas de hasta 16 grados en las zonas más altas del país. Tengamos precaución, sobre todo entre miércoles 31 de diciembre y jueves 1 de enero”.
Las regiones más impactadas serán las costas del Caribe Norte y Sur, donde se registrarán vientos moderados y oleaje de hasta 2 metros, junto con lluvias persistentes. También se esperan precipitaciones en la Región Central y áreas orientales del norte, mientras que en el resto del territorio podrían ocurrir chubascos intensos pero breves y localizados, principalmente en horas de la tarde y noche.
“En el resto del territorio no esperamos tantas lluvias; puede generarse una lluvia intensa de corta duración, pero será muy local estos días, sobre todo en la tarde y noche. Esperamos sobre todo temperatura, vientos y oleajes como las variables más importantes de la semana, por ende, precaución a las embarcaciones pequeñas” agregó Prado del Ineter.
Las autoridades recomiendan abrigarse adecuadamente durante las noches y madrugadas, especialmente en zonas altas, y extremar cuidados para navegantes en embarcaciones pequeñas debido al aumento del oleaje en ambos litorales. Este fenómeno marca una transición típica hacia condiciones más frescas al cierre del año.