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Miles de partidarios del chavismo se movilizaron el martes en Caracas, un mes después de la captura del expresidente Nicolás Maduro por fuerzas de Estados Unidos, para exigir su liberación y rechazar la injerencia extranjera.
Presión diplomática y política
La manifestación se concentró en distintos puntos de la capital venezolana y avanzó hacia las inmediaciones del palacio presidencial de Miraflores. Los asistentes corearon consignas a favor de Maduro y denunciaron lo que califican como una intervención extranjera. La movilización fue impulsada por el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), que activó a su militancia y a funcionarios públicos identificados con el color rojo, símbolo del chavismo.
Maduro fue capturado el 3 de enero, durante una incursión militar estadounidense que incluyó bombardeos en Caracas y otras regiones del país. Tras su detención, Delcy Rodríguez, vicepresidenta hasta entonces, asumió el poder de forma interina. Desde ese momento, el gobierno venezolano opera bajo una fuerte presión diplomática y política de Washington.
Durante la marcha, el diputado Nicolás Maduro Guerra, hijo del exmandatario, afirmó que Venezuela «no es estadounidense» y aseguró que el país mantiene una «conciencia antimperialista». Los manifestantes portaron pancartas y una gran tela con la imagen de Maduro y su esposa, Cilia Flores, quienes enfrentan un juicio por narcotráfico en Nueva York, según autoridades estadounidenses.
Movilizaciones paralelas y reclamos internos
De forma paralela, un grupo de estudiantes universitarios y familiares de presos políticos se concentró en la Universidad Central de Venezuela (UCV) para exigir celeridad en la aprobación de una ley de amnistía anunciada por Rodríguez. La concentración reunió a unas 500 personas y marcó una de las pocas protestas opositoras visibles tras la represión de manifestaciones ocurridas en 2024.
En esas protestas previas, más de 2.000 personas fueron detenidas bajo cargos de terrorismo, de acuerdo con registros oficiales. La nueva movilización estudiantil reclamó la liberación de detenidos y garantías para la protesta pacífica.
Escenario político y relaciones con Estados Unidos
Analistas describen la situación actual como una «estabilidad tutelada», con un gobierno interino condicionado por Estados Unidos. Como parte de los acuerdos en curso, Venezuela cedió a Washington control sobre el sector petrolero y avanza en una reforma a la ley de hidrocarburos para flexibilizar controles y permitir mayor inversión privada.
Ambos países también iniciaron la reanudación de relaciones diplomáticas, rotas en 2019. Esta semana, la diplomática Laura Dogu asumió como encargada de negocios en Caracas, mientras el excanciller Félix Plasencia hará lo propio en Washington.
La Fuerza Armada venezolana reiteró su lealtad a Rodríguez. El ministro de Defensa, Vladimir Padrino, calificó la incursión estadounidense como «inédita y desproporcionada», y aseguró que hubo respuesta con los medios disponibles.