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Han pasado 16 días desde la desaparición del barco Fiorella y ocho de sus tripulantes y no existen rastros de su ubicación. Los ocho pescadores ecuatorianos desaparecieron en altamar desde el 20 de enero de 2026 tras perderse la comunicación con el pesquero Fiorella, que había zarpado el 13 de enero desde el muelle de Jaramijó, provincia de Manabí.
Los familiares interpusieron una denuncia en la Fiscalía de Manta para exigir celeridad en las labores de búsqueda y rescate, mientras dos tripulantes que regresaron relataron haber observado una columna de humo proveniente de la dirección donde se encontraba la embarcación nodriza.
Última comunicación
Según los reportes confirmados por declaraciones de familiares, la última comunicación con la nave se registró el 19 o 20 de enero, momento desde el cual no se ha recibido ninguna señal ni respuesta de los ocho pescadores que permanecen sin localizar.
Dos tripulantes del Fiorella lograron retornar a tierra el 22 de enero a bordo de una lancha de arrastre. En su versión rendida ante la Fiscalía, indicaron que se habían alejado de la embarcación principal para realizar faenas específicas y, al retornar al punto acordado de encuentro, observaron humo en la dirección donde debería encontrarse el Fiorella.
Ante esta situación, decidieron dirigirse hacia la costa y fueron auxiliados por otra embarcación durante el trayecto.
Presentaron una denuncia
Los familiares, acompañados por el abogado Juan Alberto Alvia Cevallos —representante de los propietarios de la nave—, presentaron una denuncia formal en la Fiscalía de Manta el 29 de enero de 2026. Solicitaron que se requiera a la Capitanía de Puerto de Manta un informe detallado sobre posibles intervenciones de unidades de control marítimo de Ecuador o de Estados Unidos en la zona y fechas críticas.
Además, pidieron activar y ampliar el protocolo SAR (Búsqueda y Rescate) con énfasis en medios aéreos, ya que consideran insuficientes las labores realizadas hasta el momento.
Ausencia de vestigios en la zona
La empresa proveedora del sistema de rastreo satelital reportó que la última posición conocida del Fiorella se registró frente a las costas de Manabí, aproximadamente a 260 millas náuticas de Manta, aún en aguas ecuatorianas.
Familiares y el armador contrataron búsquedas privadas en el área señalada, pero solo localizaron un espinel (arte de pesca de larga línea con anzuelos), sin hallar rastros de aceite, restos de madera, botes salvavidas ni otros indicios que confirmen naufragio, incendio o abandono forzado de la nave.
«No hay rastros de aceite en el área, tampoco hallaron madera, ni ningún vestigio de que la nave naufragó o que se haya quemado», manifestó el abogado Alvia Cevallos.

Los desaparecidos
Los ocho pescadores reportados como desaparecidos del Fiorella son: Juan Carlos Valencia Mero, Juan Alfredo Arcentales Anchundia, Bryan Alfredo Arcentales Mero, Gabriel Aladino Mero Delgado, Jefferson Ariel Mero Cueva, Joel Steven Valencia Mero, José Norberto Mero Quijije (todos oriundos de Jaramijó). Además, de Carlos Adrián Mendoza Macías (de Manta).
Hasta el 5 de febrero de 2026, no se ha difundido información oficial que confirme el hallazgo de la embarcación ni de los ocho pescadores desaparecidos. Las autoridades marítimas y la Armada del Ecuador no han emitido comunicados concluyentes sobre resultados de patrullajes o sobrevuelos en la zona.
Piden que se mantenga la búsqueda
Familiares y el representante legal insisten en que se investigue cualquier posible intervención externa y que se mantengan activas las labores de búsqueda mientras exista probabilidad de encontrar con vida a los tripulantes. La Fiscalía mantiene abierta la indagación previa por desaparición, sin que hasta la fecha se haya anunciado detenciones ni imputaciones.
La activación del sistema SAR depende de la Dirección General de Espacios Acuáticos y la Armada, y suele involucrar coordinación con Capitanías de Puerto, Guardacostas y, en ocasiones, apoyo internacional cuando la posición se acerca a límites jurisdiccionales. (27)