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Acostumbrada a incomodar a figuras del espectáculo, la política y el deporte, Mariela Viteri decidió esta vez ponerse en el lugar más incómodo: el suyo. En una dinámica inédita, la presentadora aceptó realizarse una autoentrevista en Los Hackers, programa del que forma parte, enfrentándose a las mismas preguntas directas que durante años se convirtieron en su sello personal.
El inicio marcó el tono del espacio, entre ironía y complicidad. «Con ustedes, Mariela de Jesús Viteri Velasco», se presentó a sí misma, arrancando risas desde el primer minuto. Incluso hubo espacio para bromear sobre su imagen icónica: «La minifalda y yo somos una sola cosa. La minifalda nació conmigo desde que tengo uso de razón», aseguró.
Confesiones íntimas: virginidad, educación y época
Uno de los momentos más comentados llegó cuando Mariela se hizo una de las preguntas que más controversia le trajo en su carrera: si se casó virgen. Su respuesta fue directa: «Me casé virgen».
Ante el silencio posterior, ella misma explicó el contexto: «Yo siempre fui muy temerosa de mis papás, de mi papá sobre todo. En esa época la virginidad era importantísima». Reconoció que esa pregunta, repetida durante años en sus entrevistas, nació precisamente de la presión social de aquellos tiempos.
Entrevistas incómodas y artistas molestos
Mariela recordó que su estilo frontal no siempre fue bien recibido. Admitió que varios artistas se molestaron por sus preguntas, entre ellos figuras internacionales. «El Puma se puso bravísimo conmigo. Yo creo que estaba en un mal momento», relató, sin profundizar en el conflicto. También recordó a Ricky Martin: «A él no le gustó cuando le pregunté si había amado a Rebeca de Alba».
Sobre el origen de sus preguntas más polémicas, confesó que ni siquiera recuerda a la primera persona a la que cuestionó sobre su virginidad, pero sí el impacto que causó: «Todas tienen ese cuento conmigo, pero me acuerdo bastante de Flor María Palomeque, se molestó mucho porque la entrevista después la veía la mamá, el papá, la familia…».
Amor, matrimonios y divorcio sin romanticismos
La conversación tomó un tono más reflexivo cuando abordó su vida sentimental. Mariela habló con crudeza sobre sus matrimonios y divorcios, sin idealizar el proceso. «Del primer matrimonio aprendí que uno tiene que saber decir no, así sea un día antes de casarse», confesó.
Sobre el divorcio, fue tajante: «Es horrible. Cuando dejé la casa y me fui, me tiré al suelo a llorar. Pensaba: ¿cómo me voy a mantener?». Recordó que tuvo que pedir un aumento de sueldo y asumir más trabajo para salir adelante, hasta llegar a mantener sola a sus hijos.
Maternidad, miedo y decisiones extremas
Uno de los pasajes más emotivos fue cuando habló de la maternidad. Contó que durante su primer embarazo tuvo pérdidas y debió guardar reposo absoluto para proteger a su hija. «Yo dije: yo agarro este bebé como sea. Me quedé tres meses en la cama», recordó.
Sobre el amor, dejó una definición clara: «El amor es una decisión. La feromona se acaba, pero decidir amar es otra cosa». Sin embargo, reconoció que el amor más puro que ha vivido es el maternal: «El verdadero amor terrenal es el de madre. Ese es incondicional».
Fe, carácter y la mujer detrás del personaje
Mariela se definió como una mujer constante y profundamente creyente. «Yo siempre me paro porque soy una hija de Dios», afirmó al hablar de los momentos más difíciles de su vida. Reconoció su coquetería natural, sin tapujos: «Sí, uso mi belleza todos los días. Son dones que te da Dios y hay que usarlos».
También se describió como celosa, aunque no tóxica: «No soy tóxica porque no me da el tiempo para ser tóxica», dijo entre risas.
Cómo quiere ser recordada
Al cierre, Mariela reflexionó sobre su legado y su futuro. Aseguró que no piensa en despedidas ni en el retiro: «Quiero vivir hasta los 120 años». Dijo que le sorprendió saber que muchas personas la describen como noble y que eso la marcó profundamente.
«Soy constante, imparable, y siempre voy por un nuevo éxito, pero de la mano de Dios», concluyó, antes de cerrar la autoentrevista cantando, fiel a su esencia, dejando claro que sigue siendo la misma mujer frontal que marcó época en la televisión ecuatoriana.