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La Comisión Nacional Anticorrupción (CNA) ha levantado una alerta roja sobre el estado del sistema de salud en Ecuador. Con hospitales desabastecidos de insumos básicos como hilos de sutura y anestésicos, la gestión gubernamental se encuentra bajo la lupa. En Manavisión Plus, Germán Rodas, detalló cómo la ineficiencia administrativa y las redes de proveedores fraudulentos han drenado cientos de millones de dólares que debieron salvar vidas.
-Doctor Rodas, la Comisión Anticorrupción ha sido enfática en que el Ministerio de Salud debe estar en manos de alguien que conozca los problemas del sistema. ¿Significa esto que los perfiles actuales han sido improvisados o cuotas políticas?
El encargo del presidente a la vicepresidenta se supuso que era temporal, pero no hemos visto que ella pueda responder sobre este tema práctico y concreto. Si usted hace un recorrido por los diversos hospitales como Monte Sinaí, Eugenio Espejo, Pablo Arturo Suárez o los de provincias pequeñas, constata un drama que es un golpe a la conciencia nacional. Ayer el Colegio de Médicos de Pichincha dijo que no tienen ni equipos para una sutura ni anestésicos para cirugías.
Este Comité Nacional de Salud, que debía atender el conflicto de manera emergente, no ha podido hacer nada. Hay una crisis estructural que debe ser enfrentada por alguien con competencia, que no sea un improvisado y que entienda que la salud pública también es dotar de agua a los barrios y prevenir la enfermedad, no solo comprar medicamentos e insumos. Aquí no han existido políticas de salud pública en este periodo.
-¿La realidad del sistema público es un problema de mala administración o de falta de recursos del Estado?
Convergen las dos cosas. Pero fíjese en los recursos que se pierden en la corrupción: hemos perdido 200 millones de dólares pagando a Progen y Austral por la chatarra que nos vendieron, y respecto a ese tema, nadie actúa. La Fiscalía, bien gracias. Mientras tanto, se hace un concurso fantoche para reemplazar al Fiscal y continuar en la línea de no poner orden.
Si se administraran los recursos con probidad y seriedad, las cosas irían mejor. En los últimos 10 años, en un estudio de la Comisión sobre 174 proveedores, hemos detectado pérdidas por 250 millones de dólares. Sumando ambos casos, ya vamos por 500 millones perdidos. La lucha contra la corrupción es la forma de ahorrar dinero para invertir en salud.
– ¿Dónde cree que está el nudo crítico de las compras de medicamentos? ¿Es el catálogo de Sercop o las compras por emergencia?
En todo lo que señala. El Sercop ha sido parte colusoria de la adquisición con sobreprecio durante los últimos 10 o 15 años. Y cuando la Comisión Nacional Anticorrupción —que no recibe recursos públicos ni privados— denuncia con nombres, apellidos, contratos y pruebas, ¿qué hacen las autoridades de justicia? Se demoran años para reconocer firmas o para la audiencia de formulación de cargos. Hay fiscales, como una de apellido Pico en el Guayas, que archiva todo lo que llega contra los proveedores. Se genera una dosis suficiente de impunidad para que sigan asaltando a los ecuatorianos a través de ventas fraudulentas.
-¿Qué ha hecho el actual gobierno o la Asamblea Nacional para mejorar estos procesos y eliminar la corrupción?
Usted me pregunta qué ha hecho la Asamblea y mi pregunta es: ¿existe la Asamblea Nacional? No son capaces de responder al clamor ciudadano para dar por terminado a un presidente de la Judicatura que no responde a nada.
En materia de salud, el régimen solo ha creado una comisión que no funciona y hace rotar ministros para que luego sean asesores de los que entran.
Germán Rodas, coordinador de la Comisión Anticorrupción
No se ha hecho nada práctico para poner en orden la casa de la salud. Se sigue promoviendo que, de forma lenta y dramática, los ecuatorianos dejemos de contar con servicios médicos. La indolencia frente a la tragedia de la enfermedad afecta a la población en su conjunto.
-Doctor, con esta realidad, ¿estamos viviendo en un Estado fallido?
Yo no sé si hablar de Estado fallido; lo que tenemos es una putrefacción abundante. Tenemos gobiernos fallidos, clases dominantes fallidas y grupos empresariales que se han enriquecido a costa del dolor del país. También nos preocupa que la opinión de los ciudadanos y la acción de la prensa comiencen a ser restringidas por acciones antidemocráticas. Lo que nos queda es decir frontalmente la realidad. No nos sentemos a esperar el momento final del país pensando que no hay nada que hacer. Tenemos una inmensa población dispuesta a luchar por sus derechos y ellos son los que construyen un proyecto de nación.