Portoviejo, capital de la provincia de Manabí, conmemoró el 12 de marzo sus 491 años de fundación, una fecha que invita a revisar su origen histórico, su desarrollo económico basado en agricultura, comercio y artesanía, y la memoria de quienes han sido testigos de su evolución. Investigaciones históricas, autoridades locales y ciudadanos de larga trayectoria coinciden en que la ciudad mantiene una identidad vinculada a su pasado.
Origen histórico y contexto de fundación
La historia de Portoviejo se remonta al proceso de conquista española en la costa del Pacífico suramericano. Según el historiador y cronista vitalicio de la ciudad, Ramiro Molina Cedeño, el territorio donde hoy se asienta la capital manabita tuvo una importancia estratégica durante la expansión española.
El investigador explica que el proceso se vincula con la llegada de Francisco Pizarro a la costa ecuatoriana alrededor de 1531, cuando el conquistador permaneció durante varios meses en la zona de Coaque antes de avanzar hacia otros territorios del continente.
De acuerdo con Molina, la creación de la ciudad no respondió únicamente a intereses comerciales o portuarios. «Portoviejo se funda con un carácter político y militar para cerrar una línea fronteriza de los territorios que Pizarro reclamaba ante la Corona española», explica el cronista al referirse al contexto histórico de la fundación en 1535.

Un territorio marcado por el comercio ancestral
Antes de la llegada de los españoles, el territorio estaba habitado por pueblos vinculados a la cultura manteña, particularmente el grupo conocido como cancebíes, quienes desarrollaron actividades comerciales a gran escala en la costa del Pacífico.
Según Molina, estas comunidades navegaban en grandes balsas y realizaban intercambios con otras culturas. «Los cancebinos viajaban en grandes balsas y comerciaban con otras culturas, incluso con pueblos del norte como los mexicas y hacia el sur hasta Chile», señala.
Este sistema de intercambio, explica el historiador, permitió el desarrollo de una economía basada en productos agrícolas, recursos marinos y objetos de valor simbólico.
Entre los bienes que formaban parte de estas redes comerciales se encontraban:
- Productos agrícolas provenientes de la región
- Conchas spondylus utilizadas como elemento de intercambio
- Recursos marinos y artesanías
- Productos provenientes de otras regiones del continente
Molina sostiene que esta tradición explica por qué el comercio ha sido históricamente uno de los rasgos más visibles de la economía local.
Los pilares económicos que marcaron la identidad local
El cronista también destaca que, a lo largo de los siglos, tres sectores han sostenido gran parte de la actividad económica y social de la ciudad.
«Los agricultores, los comerciantes y los artesanos fueron la trilogía en la que se fusionó la riqueza de Portoviejo y de Manabí»
afirmó Ramiro Molina Cedeño.
Estos sectores marcaron la dinámica económica desde el periodo prehispánico hasta buena parte del siglo XX. La agricultura fue la base productiva, mientras que el comercio permitió el intercambio de bienes en mercados regionales.
El sector artesanal también tuvo un rol clave en la producción local, especialmente en gremios vinculados a oficios tradicionales que se mantuvieron activos durante varias generaciones.
Momentos clave en la evolución de Portoviejo
El desarrollo institucional de la ciudad también se consolidó a finales del siglo XIX. Molina identifica un periodo determinante para el crecimiento urbano.
Año clave en el desarrollo urbano
| Año | Hecho histórico |
|---|---|
| 1883 | Creación de la primera notaría |
| 1884 | Primer censo de población y viviendas |
| Década de 1880 | Creación de instituciones como Corte de Justicia y Cuerpo de Bomberos |
| 1927 | Conclusión del desvío del río Portoviejo |
Según el historiador, estos cambios permitieron ordenar el crecimiento urbano y consolidar instituciones públicas.
Otro momento relevante ocurrió en 1962, con el paro provincial que generó transformaciones sociales y políticas en Manabí. «Ese movimiento marcó un antes y un después para Portoviejo y para toda la provincia», afirma Molina.
La mirada institucional en el aniversario 491
En el marco del aniversario, el alcalde de la ciudad, Javier Pincay, destacó la importancia de celebrar la trayectoria histórica sin dejar de mirar los desafíos actuales.
«Los 491 años que cumple Portoviejo son motivo de fiesta y algarabía, pero también nos recuerdan que todavía falta mucho por hacer»
expresó el alcalde Javier Pincay.
El burgomaestre señaló que entre las gestiones en marcha se encuentran proyectos de infraestructura y desarrollo urbano que buscan impulsar la economía local.
Entre las iniciativas mencionadas figuran:
- Proyecto del mercado de San Pablo
- Construcción de una bahía comercial
- Desarrollo de un centro de faenamiento
- Proyectos de agua potable para zonas altas
- Construcción de una planta de tratamiento de aguas residuales
Sobre esta última obra, el alcalde indicó que el proyecto requiere financiamiento cercano a 107 millones de dólares y que se busca un aval soberano para concretarlo con apoyo de organismos internacionales.
La memoria viva de la ciudad
Más allá de los registros históricos y los proyectos institucionales, la memoria de Portoviejo también se conserva en los testimonios de quienes han vivido gran parte de su historia.
Uno de ellos es Néstor Cristóbal Perero Reyes, nacido el 24 de septiembre de 1927, quien a sus 98 años recuerda una ciudad muy distinta a la actual.
Durante su infancia, describe una urbe pequeña y con características rurales. «Las casas de Portoviejo eran de cañas», relata al recordar las construcciones tradicionales que predominaban en la ciudad décadas atrás.
Sus recuerdos también incluyen la vida social del centro urbano, donde el parque central funcionaba como punto de encuentro cotidiano para vecinos y comerciantes.
Con el paso del tiempo, el crecimiento urbano transformó el paisaje. El testimonio de Perero refleja el contraste entre una ciudad de viviendas sencillas y la actual capital provincial con mayor infraestructura y población.
Así, entre documentos históricos, proyectos de desarrollo y memorias personales, Portoviejo celebra casi cinco siglos de historia, una trayectoria que combina raíces ancestrales, procesos coloniales y la evolución de una ciudad que continúa transformándose.
