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Durante años, la recomendación ha sido clara: hacer ejercicio es clave para la salud. Pero ahora la ciencia suma una nueva variable que podría marcar la diferencia: la hora en la que se entrena.
Un estudio reciente sugiere que las personas que realizan actividad física en las primeras horas del día —especialmente entre las 7:00 y las 8:00 de la mañana— presentan una menor probabilidad de desarrollar enfermedades cardiometabólicas, en comparación con quienes se ejercitan más tarde.
La investigación, basada en datos de más de 14.000 personas, abre una nueva conversación: no solo importa cuánto ejercicio haces, sino también cuándo lo haces.
El cuerpo también tiene horario
El análisis fue liderado por Prem Patel, investigador de la Facultad de Medicina Chan de la Universidad de Massachusetts, y se apoyó en información detallada de frecuencia cardíaca recopilada mediante dispositivos Fitbit durante un año.
A diferencia de estudios anteriores, este no se centró en el tipo de actividad (caminar, correr o ir al gimnasio), sino en cómo responde el cuerpo al ejercicio, identificando momentos en los que la frecuencia cardíaca se mantenía elevada por al menos 15 minutos.
«Cualquier ejercicio es mejor que ninguno, pero intentamos identificar una dimensión adicional: el momento en que se realiza», explicó Patel.
«Si se puede hacer ejercicio por la mañana, parece estar relacionado con mejores indicadores de salud cardiometabólica».
Menos riesgo, incluso con la misma actividad
Los resultados son contundentes. En comparación con quienes entrenan más tarde, las personas que hacen ejercicio regularmente por la mañana presentan:
- 31 % menos riesgo de enfermedad coronaria
- 18 % menos probabilidad de hipertensión
- 30 % menos riesgo de diabetes tipo 2
- 35 % menos probabilidad de obesidad
- 21 % menos riesgo de colesterol elevado
Lo más llamativo es que estos beneficios se mantuvieron independientemente de la cantidad total de ejercicio diario. Es decir, dos personas pueden entrenar lo mismo, pero quien lo hace temprano podría obtener mayores beneficios.
¿Por qué entrenar temprano podría ser mejor?
Aunque el estudio no establece una relación directa de causa y efecto, los investigadores plantean varias hipótesis.
Por un lado, factores biológicos como las hormonas y los ritmos circadianos podrían influir en cómo el cuerpo procesa el ejercicio en diferentes momentos del día.
Por otro, también entran en juego factores conductuales: quienes entrenan temprano suelen tener rutinas más estructuradas, mayor energía durante el día y hábitos más saludables, como una mejor alimentación.
Un cambio de enfoque en la salud
Tradicionalmente, la ciencia ha puesto el foco en la duración e intensidad del ejercicio. Sin embargo, este estudio —presentado en la Sesión Científica Anual del Colegio Americano de Cardiología— plantea que el momento del entrenamiento podría ser una pieza clave que hasta ahora había sido subestimada.
«Hoy, con el uso masivo de dispositivos portátiles, podemos analizar el ejercicio minuto a minuto. Eso abre un abanico enorme de posibilidades para entender mejor la salud», señaló Patel.
¿Deberíamos cambiar nuestra rutina?
Los expertos son claros: cualquier momento es bueno para hacer ejercicio si es el único disponible. Sin embargo, si existe la posibilidad de elegir, incorporar actividad física en la mañana podría ofrecer una ventaja adicional.
Aun así, los investigadores insisten en que se necesitan más estudios para confirmar estos hallazgos y entender los mecanismos detrás de esta relación.
Una oportunidad para prevenir
En un contexto donde las enfermedades cardiovasculares siguen siendo la principal causa de muerte a nivel mundial, pequeños cambios en la rutina diaria pueden marcar una gran diferencia.
Levantarse un poco más temprano para moverse podría no solo mejorar el estado físico, sino también convertirse en una herramienta clave para prevenir enfermedades silenciosas que, con el tiempo, pueden tener consecuencias graves.