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Tras completar su histórica misión de circunnavegación lunar, los cuatro astronautas de la misión Artemis II serán recibidos en el océano Pacífico por un grupo especializado de la Marina de los Estados Unidos. Este equipo de élite, entrenado específicamente para intervenciones en mar abierto, constituirá el primer contacto humano de la tripulación tras su reingreso a la atmósfera terrestre.
Los cuatro astronautas deben cumplir con varios protocolos de seguridad y salud diseñados por la NASA para el retorno desde el espacio profundo. El grupo de respuesta inmediata de la Marina está conformado por cuatro especialistas en medicina de buceo: Jesse Wang, Laddy Aldridge, Vlad Link y Steve Kapala.
Artemis II la misión lunar de la NASA
Según los planes operativos, estos profesionales serán los encargados de abordar y abrir la cápsula Orion apenas segundos después de su amerizaje. El primer rostro que verán los astronautas será el de Aldridge, quien tiene la instrucción de ingresar a la cabina para iniciar las evaluaciones médicas críticas de manera instantánea.
La logística del rescate establece que cada médico brindará asistencia directa y personalizada a uno de los tripulantes: Christina Koch, Jeremy Hansen, Reid Wiseman y Victor Glover. La intervención es fundamental, ya que los astronautas podrían enfrentar desorientación o malestares físicos tras una misión de aproximadamente diez días fuera de la gravedad terrestre.
Evaluaciones médicas a los astronautas
El equipo médico realizará un chequeo inicial, aplicará atención de emergencia si fuera requerido y coordinará la transición segura de los astronautas hacia una balsa inflable instalada previamente por buzos navales. Una vez estabilizados en la balsa, los tripulantes serán trasladados vía helicóptero hacia el buque de transporte anfibio USS John P. Murtha. En dicha embarcación, se ha dispuesto un área clínica donde continuarán las evaluaciones médicas.
Los integrantes de este equipo de rescate cuentan con una formación avanzada en medicina subacuática y manejo de condiciones extremas. Esta especialización es vital, pues les permite actuar en escenarios complejos de rescate en alta mar, garantizando que el fin de la misión Artemis II —el primer vuelo tripulado del programa hacia la Luna— culmine sin incidentes de salud para sus protagonistas.