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Luz Pinos, Mirella Cesa y Sara Ontaneda decidieron unir sus voces en Bonita, una canción que nace como un tributo colectivo a las mujeres reales: aquellas que sostienen hogares, trabajan incansablemente y siguen adelante pese a las dificultades. El tema no busca idealizar, sino visibilizar la fortaleza femenina desde distintas historias y contextos.
Más que una simple colaboración musical, el proyecto se plantea como una declaración de unión y sororidad dentro y fuera de la industria artística, un espacio donde —como ellas mismas reconocen— el acompañamiento entre mujeres resulta clave para avanzar.
Un videoclip desde la vida cotidiana
El video que acompaña a Bonita fue grabado de manera sencilla y orgánica, sin grandes montajes ni escenografías elaboradas. La intención fue retratar la realidad de mujeres trabajadoras en espacios que forman parte de su día a día, como tiendas de barrio, mercados artesanales y el mercado de Sauces 9.
En esas locaciones, las artistas quisieron reflejar el esfuerzo silencioso de vendedoras y emprendedoras que, desde muy temprano, luchan por sacar adelante a sus familias. La cámara se convierte así en un testigo cercano, más interesado en la verdad que en la perfección estética.
Una declaración colectiva entre mujeres
Para Luz Pinos, Bonita va más allá de la música. «No solo es una canción, es una declaración colectiva, un abrazo entre mujeres y una celebración de la identidad, la diversidad y la fuerza femenina que habita en cada historia», expresó a diario EXTRA. Esa visión compartida fue la que motivó a las tres artistas a involucrarse activamente en cada detalle del proyecto.
Sara Ontaneda añadió que la canción también busca visibilizar la comunidad de mujeres dentro de la música, resaltando la importancia de impulsarse mutuamente incluso cuando el camino parece cuesta arriba.
Historias personales que inspiran la canción
Cada intérprete encuentra en Bonita un reflejo de vivencias profundas. Luz Pinos la dedica especialmente a su madre y a una amiga, pero sobre todo a las mujeres que enfrentan el cáncer, una enfermedad que marcó de cerca a su familia. Para ella, este proceso representa una transformación que sacude y enseña.
En el caso de Sara Ontaneda, la inspiración viene de su madre, quien tras un divorcio regresó a Ecuador y tuvo que reinventarse sin descuidar el amor propio. También piensa en su hermana, que atravesó un año difícil tras el nacimiento prematuro de su bebé, pero que no ha perdido la sonrisa ni la esperanza.
Mirella Cesa: un canto a todas
Mirella Cesa, por su parte, extiende el mensaje a todas las mujeres que han cargado con dificultades por el solo hecho de serlo. En su reflexión, no deja de mencionar a su madre, a su abuela —a quien describe como una verdadera guerrera— y a la mujer que la crió en su infancia, resaltando el valor de quienes cuidan y aman incluso a hijos que no son propios.
Con Bonita, Luz Pinos, Mirella Cesa y Sara Ontaneda logran un proyecto que conecta música, realidad y emoción, convirtiendo cada verso en un reconocimiento a la fortaleza femenina que se manifiesta en múltiples formas.